martes, 21 de febrero de 2017

Pensamientos, reflexiones...

Llevo un tiempo en el que, ocupándome de otras historias, he dejado mi afición a la escritura bastante de lado. Como era de esperar, tengo ganas, muchas, de escribir algo, aunque breve. Y es que en esto, como me sucede con otras cosas, es una afición que realmente me tiene enganchado y que me encanta llevar a cabo. Siempre me he considerado una persona que se expresa mejor escribiendo que hablando, lo que me imagino también tendrá que ver a la hora de echar de menos esto. No lo sé, la verdad, pero el hecho es que hoy vuelvo a sentarme de frente al ordenador para intentar juntar unas cuantas líneas. No tengo un tema definido, voy a dejar que la improvisación se vaya abriendo hueco y sea la encargada de redactar la entrada de hoy en el blog.

Hace algo más de una semana que completé ese periodo de acondicionamiento o “base”, como dirían los ciclistas, un periodo que comenzó en el mes de noviembre tras una primera semana de contacto después de lesionarme, y que finalizó en la Carrera de Don Bosco de Valladolid. Durante estas doce semanas, el objetivo principal era sumar kilómetros de carrera continua, en un principio guiándome por el pulso y sin pasarme, para luego modificar un poco e introducir algún intervalo más fuerte, para acabar rodando sin pulsómetro y por sensaciones durante gran parte de esos tres meses. Creo que, en ciertos aspectos, ha sido un periodo un tanto desastre, pero que me ha ido permitiendo recuperar todo lo que había perdido en los casi dos meses que estuve lesionado, logrando volver a tocar los ritmos que manejaba antes de eso más o menos dentro de lo pensado, poquito a poquito, sin que las mejorías fuesen muy grandes de un día para otro, pero sí constantes. Debo reconocer que me ha gustado la experiencia de hacer estos tres meses rodando, y para nada descarto volver a hacerlo en temporadas futuras, pero con algún que otro cambio y, en algunas cosas, un poco más organizado. Pero bueno, me imagino que de todo se aprende, y de ésta, aprender, seguro que lo hemos hecho.

Desde noviembre, después de todo este tiempo haciendo “la base”, tenía previsto haber comenzado con las primeras sesiones de series la pasada semana, pero debo reconocer que, por todo el morro, me las he saltado. Bueno, más que saltarme, realmente no he llegado a programarlas. Y creo que, salvo que me cambie mucho, mucho la mentalidad o me venga la inspiración de golpe, voy a estar bastante alejado de todo esto. ¿Por qué? Creo que hay algún que otro motivo, o por lo menos, a mi me parece que tengo alguno. Por un lado, más a nivel personal que deportivo, mi cuerpo me sigue pidiendo salir a correr a diario, mantengo esa “necesidad”, por decirlo de alguna manera, pero no con las ganas suficientes o la cabeza puesta en sufrir, sino, simplemente en salir a correr un rato para despejarme e intentar, si se diera el caso, solucionar algún problema que se me haya aparecido y que, gracias a las zapatillas, puedo, al menos, intentar buscarle una solución. Por otro lado, y siguiendo en cierta medida con lo que comentaba, ahora mismo estoy disfrutando muchísimo de los rodajes y de recorrer gran parte de mis rincones favoritos de la ciudad e incluso de conocer otros, a base de zancadas. Una de las maneras que me gusta utilizar para despejarme (otra es la música), y enganchando con lo que comentaba al principio del párrafo, es precisamente con lo que ahora mismo tanto disfruto, salir a rodar unos cuantos kilómetros, sufriendo si me apetece y rodando más cómodo si las piernas están para poco. Vamos, lo que llevo haciendo desde hace bastante tiempo, pero sin pensar en ningún momento en hacer entrenamientos de calidad, como estuve durante los primeros meses, cuando decidí empezar a entrenar de forma autodidacta.

No me he programado tampoco ningún objetivo competitivo para preparar. Al igual que con otras cosas, improvisaré, por decirlo de alguna manera, el calendario de competiciones. Todo dependerá de los compromisos, familiares o estudiantiles. Pero está claro que mi objetivo con un dorsal será, una vez más, salir a pasármelo bien, correr por sensaciones y aprovechar para variar un poco del resto de los días. No me planteo preparar una competición, por ejemplo de 10000, con la idea de acercarme a un tiempo determinado, al igual que tampoco entra dentro de los planes preparar otra carrera como la de El Salvador de 2014. Seguiré participando en carreras, éso lo tengo claro, sobre todo porque disfruto del ambiente popular de las pruebas y me gusta colgarme un dorsal, éso lo voy a negar, pero sin grandes aspiraciones ni pretensiones, simplemente por el hecho de hacerlo, de estar ahí. Por supuesto, y sobre todo tras la experiencia en el Regional, creo que es bastante evidente que mi “relación” con el atletismo federado es algo bastante complicado, por lo que, de nuevo, al igual que de las series, me despido por una temporada creo que bastante, bastante larga.

En ocasiones miro un poco atrás, a los años en los que estuve entrenando con Teo, sobre todo a la última temporada, y la verdad es que podríamos decir que gran parte del trabajo que hizo Teo se ha desecho por completo. Recuerdo que en alguna ocasión hablamos de preparar el salto a la pista, y creo que la temporada de 2013-2014, de no haberlo dejado, hubiera sido el momento idóneo para dar ese salto e ir en busca de alguna mínima en 5000. Lo del 5000 es un añadido mío, desconozco si Teo quería en busca de alguna marca en esa o en otra distancia, pero siendo sincero, creo que es la prueba para la que mejor estaba preparado, pues, sin duda, en las pruebas populares que corrí sobre distancias semejantes (4500-5000 metros) era más cómo me vi compitiendo durante ese tiempo, aunque luego, con el paso del tiempo, me he visto con más facultades para el 10000. Sin embargo, como decía, tras comenzar a entrenar sin entrenador y sin tampoco demasiados conocimientos ni motivación suficiente como para ponerme de nuevo a entrenar en condiciones, me he ido decantando por cada vez más sesiones de rodaje cómodo, menos sesiones de series, y las que he ido haciendo, bastante espaciadas. Me he decantado por otra manera de ver y entender el deporte, una vertiente en la cual cada ve me encuentro más cómodo, lo que ha hecho que todo aquel trabajo no solo se haya estancado, sino que hace ya un tiempo comenzara a pasos agigantados un retroceso, que, como era de esperar, se ha manifestado en un bajón de forma en comparación a como estaba entonces, donde, sin tocar ritmos de atleta de élite (siempre he estado a millones de años luz de todos ellos, eso es algo evidente), manejaba unos ritmos con mucha más facilidad que ahora. En su momento disfruté de eso, y si lo dejé, fue precisamente por dejar de hacerlo. Ahora mismo, disfruto con lo que hago, con esta manera de entrenar. Y así seguiré, correteando por Zamora, sumando kilómetros por mis vueltas favoritas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 12 de febrero de 2017

Crónica de la XX Carrera Popular "Don Bosco"


Este domingo se celebró la vigésima edición de la Carrera Popular “Don Bosco” en en el barrio vallisoletano de Valladolid, con victoria para Eudardo Ordax y Andrea Roman. Un año más, nos desplazamos hasta Valladolid para competir en esta última edición de una prueba que, a lo largo de los años, ha logrado instaurarse dentro del calendario de la ciudad y, por qué no, también del calendario de Castilla y León.

En Zamora, el día se levantó bastante desapacible, con algo de lluvia, que decidió acompañarnos durante gran parte del viaje, aunque una vez en Valladolid, decidió que no quería estar presente en la prueba. Mirando cada poco tiempo hacia el cielo, deseando que no lloviera, llegamos al barrio de Pajarillos. Tras la típica de recogida de dorsales, como siempre muy bien organizada, y sin descuidarse con la hora de calentamiento (la categoría Absoluta salía a las 10.30), tocó ir a ver a los primeros atletas del Club, que correrían sobre una distancia de unos 2200 metros. Tras su salida, a las diez de la mañana, tocaba cambiarse y empezar con los ejercicios típicos del calentamiento, algo que hoy, con la temperatura que había a esas horas, era algo más que necesario. Poco a poco, la zona de la salida y de la llegada se fue llenando de corredores, todos con un mismo objetivo: intentar correr lo mejor posible a lo largo de esos 9500 metros de recorrido por las calles de Pajarillos.

La hora de salida estaba programada para las 10.30 de la mañana. Unos minutos antes, la línea de salida se abarrotó. Quizá en un pequeño error por parte de la organización, o quizá de los atletas, se colocó una cinta, detrás de la cual, debíamos estar todos los corredores. Creo que fuimos varios los que esperamos hasta última hora, pensando que se nos dejaría alargar el calentamiento hasta el último momento. Pensamiento inadecuado, pues no la quitaron hasta que todos estuvimos detrás de ella, lo que provocó una situación un tanto incómoda para muchos, y es que realmente estábamos “apretujados” unos contra otros, llegando incluso algún juez a mandar a los atletas más rezagados que se incorporaban a la primera fila, a filas más traseras, porque en las primeras ya no entraba “ni un piojo”. Tras unos primeros metros donde hubo codazos y golpes a manta (incluso escuché voces entre algunos atletas), el grupo se fue deshaciendo y se fueron poco a poco formando grupos. En mi caso, no me acababa de encontrar cómodo en ninguno, por lo que decidí hacer mi carrera, olvidándome de grupos, e intentar hacer la carrera lo más progresiva posible, aplicando la ley que tantas veces me dijo Ángel en su día: “Lo importante es que pases cadáveres, no que tu seas un cadáver”. Dejando que fueran mis piernas las que marcaran el ritmo, pero teniendo siempre en la cabeza la idea de intentar correr por debajo de los 3'40 min/km, hice gran parte de la carrera. En los últimos kilómetros me salió la vena competitiva en su máximo esplendor tras ver que un atleta al que acababa de rebasar, se me iba pegando. Durante unos cuantos metros, vi que perdía el puesto en el que iba, traía un paso más que interesante y yo ya iba casi al límite. Aproveché el último tramo que teníamos con un poco más de subida, pero que no dejaba de ser una ligera pendiente, y que ya estábamos llegando al último kilómetro, para echar esas escasas fuerzas que me quedaban y, por lo menos, luchar por el puesto que llevaba. En el último kilómetro noté el esfuerzo hecho a lo largo de los ocho kilómetros anteriores, y debo reconocer que veía bastante negro poder mantener ese ansiado puesto.

Finalmente, logré mantenerlo, entrando en décimoséptima posición y primero de la categoría Juvenil. Los datos del Garmin fueron: 9280 metros en 33'45”, a 3'38 min/km. Después de un par de pruebas compitiendo a ritmos algo por encima de los 3'40, hoy logré correr un par de segundos por debajo. Durante unos kilómetros logré tocar ritmos en torno a los 3'35, pero debo reconocer que era un ritmo bastante exigente, y no fui capaz de mantenerlo.

Siendo sincero, la organización de la prueba apenas tiene puntos negativos. Buen recorrido, buena organización, y rápida entrega de dorsales, algo que otros años recuerdo como algo pesado. Por supuesto, no pudo faltar el caldo, ideal para reponer fuerzas y entrar en calor después de los más de nueve kilómetros pateando por el asfalto. También fue una gozada contar con dos grandísimos atletas, como son Fermín Cacho y Mayte Martínez. Como punto negativo a la prueba, pondría el tema de la salida. No me gustó que tuviéramos que “entrar con calzador” y que algunos atletas rezagados, que llegaron a la línea de salida en el último momento, tuvieran que irse a filas más traseras. Hablando un poco desde la ignorancia, creo que se puede preparar una salida sin necesidad de colocar una cinta que delimite el lugar donde deban colocarse los corredores y sin necesidad de “apelotonar” a los atletas.

En definitiva, creo que una mañana de atletismo para disfrutar. Ahora, toca replantearse nuevos objetivos competitivos. No tengo muy claro en qué pruebas participaré, pero bueno, aun hay tiempo para ir programando. Los 10 kilómetros de Fuentesaúco pueden ser un gran momento para probarme sobre mi distancia favorita. Este año estaré, si no surge nada, en la línea de salida de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”, que se celebrará el 19 de marzo, pero creo que en esta edición no completaré los 21 kilómetros, sino que me centraré en completar hasta el kilómetro 18, y ahí, dar por terminada la sesión. Bueno, iremos valorando dónde nos gustaría andar bien y dónde realmente podremos hacerlo.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

martes, 7 de febrero de 2017

Cross de Valladolid: volvimos a la realidad

El pasado domingo se celebró en Valladolid la vigésimonovena edición del Cross Internacional “Ciudad de Valladolid”, que a la vez era Campeonato Regional. Tras un año de ausencia y varios donde las pruebas federadas a las que he acudido no han dejado de ser poco más que meros entrenamientos de calidad para las carreras populares (uno, que le gusta ir a contracorriente), decidí que este año, si me había recuperado de la lesión, volvería a correr en Valladolid. Como curiosidad, la última carrera federada en la que había corrido fue precisamente este mismo cross, en el año 2015. Sabía que no estaba para nada en mi mejor momento, y que era una decisión muy arriesgada, con una elevada probabilidad de ser doblado, pero, aun así, me apetecía calzarme los clavos, porque creo que, a pesar de ello, el mero hecho de verme allí, corriendo con los Promesa y los Absolutos, me iba a permitir ver varias cosas y replantearme otras muchas, entre otras, mis próximas participaciones en eventos federados. A todo esto dedicaré la entrada de hoy.

El domingo debutaba en una prueba federada en la categoría Promesa (previamente lo había hecho en Ávila, pero ésta era popular), y la verdad, sabía que me iban a dar palos hasta en el DNI, por no estar ni de coña en mi mejor momento de forma, por llevar desde 2012 sin tomarme demasiado en serio una prueba federada (desde entonces, creo que solo en el Cross de Venta de Baños de 2014 he corrido un poco más motivado en en este tipo de pruebas) y por ser la primera vez que me iba a enfrentar a los Promesa en una carrera federada, y éso que Valladolid me ha parecido que, por lo menos este año, no tiene tanto nivel como otras competiciones de campo a través (Venta de Baños o Atapuerca, por ejemplo). Mi idea era la de salir para intentar rondar ritmos semejantes a los que había estado manejando en Ávila, ritmos en torno a los 3'40 min/km, algo que, en un principio, me pareció bastante complicado, debido al vendaval con el que nos tocó competir. Tras el correspondiente calentamiento junto a Raúl, tocó ponerse en la línea de salida. Hasta que nos dieron la salida (con bastante retraso, por cierto), intenté buscar en muchas, quizá demasiadas ocasiones cuál había sido el motivo exacto por el cual en ese momento me encontraba metido en un lugar en el que no acababa de cuadrar. Miraba por allí y veía a gente a los que ya solo verles calentar, sabíamos que íbamos a ser incapaces de ver en carrera. Todo ésto no hacía más que incrementar los nervios. Intentaba poner la mente en blanco, pues sabía a la perfección a lo que iba y que, aunque hubiera atletas que me doblaran, el resultado final en esta ocasión no era lo más importante, sino si, al completar la prueba, había sacado todas las conclusiones a por las que iba, y había aprendido todo lo que necesitaba aprender.

Con bastante retraso (según se nos dijo, por temas del chip que llevábamos en el dorsal), se dio la salida. Raúl y yo nos habíamos colocado en primera fila. Primera “cazurrada” del día. En los primeros veinte metros de carrera perdimos no sé cuántos. Empezaron a pasar atletas por todos los lados, yo ya ni sabía por dónde me venían, y bastante tenía con no caerme en las primeras curvas y en el primer badén que teníamos a los pocos metros de salir. Enseguida, la prueba nos colocó en el sitio que nos correspondía, curiosamente, al ritmo que yo quería ir. El GPS empezó marcando ritmos en torno a los 3'38-3'40, para luego subir hasta los 3'45 y volver a estabilizarme en torno a los 3'40, ritmo que más o menos logré mantener hasta la última vuelta. Poco a poco, intentaba ir remontando posiciones, aunque, como era de esperar, varios grupos iban por delante de nosotros, entre ellos, el cabecero, que, con el paso de las vueltas, se iba acercando peligrosamente a nosotros. Dábamos cinco vueltas que, en teoría, eran de 2000 metros, para completar unos teóricos diez kilómetros (al final, según mi GPS, fueron 10710). Hacia la mitad de lo que para mi era la cuarta vuelta, los dos primeros atletas me pasaron como aviones. Y aquí sucedió la inocentada y la anécdota del día. Al pasarme, lo primero que se me vino a la cabeza fue “éstos dos han salido más que atrás que yo y menuda remontada están haciendo”, pensamiento que duró como un par de segundos, hasta que reaccioné. El siguiente pensamiento fue “¡tío bobo, que te acaban de doblar los dos primeros!”. Al poco tiempo, me dobló el atleta leonés Sergio Sánchez, que, si no me equivoco, fue el último corredor en doblarme. Como nunca me había pasado esto, y viendo que los atletas que venían por detrás y los dos que iban por delante y que también habían sido doblados, continuaban corriendo, decidí seguir, por lo menos hasta el siguiente paso por meta, y ver qué era lo que allí nos decían los jueces. Novato que es uno. Allí, los dos atletas que iban por delante de mi pararon. Al pasar, el juez me dijo que estaba retirado y que parara, a lo que le contesté que si me dejaba continuar, aunque oficialmente estuviera descalificado. Todo esto sin parar, según iba llegando a su altura. El atleta que venía por detrás me dio una voz: “Tira, tu tira y acaba la carrera”, algo que, por lo que fui viendo, hicimos un montón de nosotros. Me quedé un poco “perdido” durante los primeros metros. Pasé por delante del padre de Raúl y de mi padre. “Que estoy fuera, que estoy fuera”. “Bueno, bueno, da igual, tira y acaba la carrera”. A lo largo de esa última vuelta, viendo que jugar, ya no nos jugábamos nada, pues ya no figurábamos oficialmente dentro de la prueba, me dediqué a mantener un poco para que el ritmo no bajara demasiado en esos últimos dos kilómetros, intentando sufrir lo justo para que no se fuera de las manos y punto. Al final, los datos del GPS fueron: 10710 metros en 39'43, a 3'43 min/km.

El resultado final del domingo no era ir a por un puesto determinado, sino a sacar conclusiones y a aprender. La primera conclusión que podría sacar es que tengo que admitir que mi forma de entrenar y competir está bastante lejos del deporte federado. Si en una carrera como fue la de Valladolid, sin un nivel exagerado en comparación a otros crosses, acabé doblado, ¿cómo podría acabar en competiciones como Atapuerca o Venta de Baños? El domingo se confirmó lo que llevaba ya bastante tiempo pensando. El salto a la categoría Promesa me ha hecho ver que, o modifico mucho los hábitos de entrenamientos, o me dedico al deporte popular, a las carreras populares. Después de mucho tiempo alejado del deporte federado, me he enamorado de las carreras populares, y he modificado por completo mi manera de entrenar, Así, por mentalidad y por físico, creo que sigo alejándome a pasos agigantados del atletismo federado. Y, la verdad, tampoco me importa en exceso. No quiero que suene a acto de prepotencia, ni a enfado por el hecho de que el pasado domingo me doblaran, sino un poco a realidad. Desde que decidí empezar a autoentrenarme, he ido abandonado el deporte federado para empezar a sustituir esas pruebas por las populares, donde me noto mucho más cómodo y donde mi filosofía creo que cuadra mucho mejor que dentro del deporte federado. En Valladolid pude confirmar que mi vinculación al deporte federado no es demasiado lógica, como suele decirse, “no pegamos ni con cola”, logrando así uno de los objetivos principales que quería lograr, que no era otro que ver eso, que mis participaciones en pruebas federadas han llegado a su fin.

A partir de ahora, quiero recuperar algunas cosas que, tras lesionarme en agosto de 2014, había abandonado por completo, o que, por lo menos, había dejado de dar importancia. Volveré a dejar de lado las pruebas federadas, y me centraré de nuevo en pruebas populares, donde, como decía, es el lugar en el que mejor me encuentro como deportista, y donde me parece que está mi hueco dentro del deporte. Quiero retomar algunos proyectos y volver a ser el que era, pero el que era cuando gané en Bañobárez, no el que era cuando corrí en 2012, cuando corrí en Atapueca, Aranda, Cantimpalos y Venta de Baños. Por contradictorio que pueda parecer, creo que estuve mucho mejor a finales de aquella temporada de 2013-2014 que en la que corrí todos estos crosses. Por ahora, esta semana me encuentro en la última de este periodo de acondicionamiento general (qué técnico suena eso), y la semana que viene tocará meterme de lleno en un nuevo proyecto, que debo reconocer que le tengo muchas ganas. Pero ésto lo dejaré para otra entrada.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 3 de febrero de 2017

Entrevista a Pablo Rodríguez

Pablo Rodríguez es un atleta salmantino. Su andadura como atleta, tras pasar por otros deportes, comenzó en el Club Atletismo Zamora, para, después de pasar por otros equipos salmantinos, fichar por el C.A Cárnicas Serrano. Ha corrido en un montón de pruebas a lo largo de nuestro calendario, y en distancias de todo tipo, logrando siempre unos resultados más que espectaculares cada vez que se ha colgado un dorsal al pecho. Por Zamora le hemos podido ver compitiendo en unas cuantas pruebas, entre ella, la Media Maratón, en la cual fue segundo en la última edición.

Compitiendo, hemos coincidido en dos ocasiones en la carrera de La Zarza de Pumareda que lleva el nombre del gran deportista Vicente Martín, y en la última edición de la Media de Zamora. En esta última celebración de la carrera de La Zarza, Pablo “nos despegó las pegatinas” en cuanto quiso. Se le veía bien, en un gran estado de forma, y a los pocos metros de salir dio un fuerte cambio de ritmo, dejando claro que, si alguien quería quitarle el primer puesto, iba a tener que correr, y mucho, para lograrlo.

En esta ocasión, en vez de competir, toca escribir sobre sus andanzas como deportista. Tenía ganas de entrevistar a Pablo, así que no desaproveché la ocasión cuando él me dijo que sí. Tenía alguna idea lejana de que había corrido hace unos años en el Club Atletismo Zamora, club que menciona bastante a lo largo de las respuestas, así que aproveché para preguntarle sobre el mismo. Espero que os guste.

1.- ¿Cómo fueron tus inicios en el deporte y, en concreto, en el atletismo?
En el deporte como casi todos los niños comencé jugando al futbol y futbol sala, jugué federado varios años en el equipo de mi pueblo Unión Deportiva Ledesma, cuando comencé los estudios universitarios practique varios deportes , coincidiendo con los campeonatos universitario, en un mismo año llegue a juga r al futbol, futbol sala , balonmano y Voleibol. Por motivos laborales me traslade a Madrid y comencé a correr para no perder la forma,  poco a poco fui entrando a formar parte de equipos federados en Atletismo. Mi primer Club Atletismo Zamora, posteriormente Atlético Salamanca VelSalamanca Run-Go y mi actual club el C.A Cárnicas Serrano.

2.- Desde que comenzaste a entrenar hasta ahora, ¿cuál ha sido tu mejor momento deportivo?
La verdad que he tenido muy buenos momentos y es difícil quedarme con uno en concreto, pero quizás recuerdo con mucho cariño el autonómico de Cross celebrado en Toro con el que nos clasificamos el Club Atletismo Zamora para el Campeonato de España por Clubs de Campo A través y otro por destacar alguno La Maratón de Madrid 2015 donde quede 9º siendo primer Español y solo superado por atletas Keniatas y Etíopes.
Pero te puedo asegurar que guardo recuerdos de todas y cada una de las competiciones que he disputado, todas son especiales, desde la más humilde de cualquier pueblo hasta las grandes carreras con miles de participantes.

3.- Actualmente corres defendiendo los colores del Cárnicas Serrano. ¿Qué tal te encuentras ante esta nueva experiencia?
Estoy encantando, creo que encontrado la horma de mi zapato. Es un club que vive para el corredor en todos los niveles desde el que lo hace por placer hasta el más profesional, se respira atletismo por los cuatro costados. Puedo asegurar que estoy en uno de los mejores Clubs de España, seguro que hay muchos clubs que han ganado muchos campeonatos de España, pero a nivel de trato con las personas que forman el club es de los primeros.
Espero poder contribuir este año a conseguir muchos éxitos para mi nuevo Club.
4.- ¿Con qué otros equipos has competido antes? Creo que tu también has estado en el Atletismo Zamora en tus inicios.
Como bien dices mi primer equipo fue Club Atletismo Zamora del que guardo muy buenos recuerdos, posteriormente Atlético Salamanca donde he estado 5 temporadas y del cual me lleve mucho aprendizaje y muy buenos amigos, el año pasado corrí en VelSalamanca Run-Go, equipo de velocistas que me ofreció poder tener licencia en atletismo y como he dicho anteriormente esta temporada he comenzado a defender los colores de C.A Cárnicas Serrano.

5.- De todas las distancias en las que has competido, ¿en cuál disfrutas más con un dorsal en la camiseta?
Me gusta competir en todas las distancias, pero sin lugar a duda en la prueba que mas disfruto es en la Maratón.

6.- ¿Qué es lo que más te motiva a la hora de echar horas y horas para competir, y luego, para colgarte un dorsal y salir a darlo todo?
Me gusta mucho correr, por eso cada día no me cuesta entrenar. La verdad que no necesito mucha motivación extra a la hora de calzarme las zapatillas para salir a entrenar, pero es cierto que cuando hay un objetivo en menta los entrenos se hacen mejor. Cuando compito me gusta dar lo mejor de mi y por eso intento hacerlo a tope, aunque siempre no sale como uno quiere.

7.- Hablemos de tus entrenamientos. ¿Te lleva alguien tus entrenamientos o los organizas de manera autodidacta?
En la actualidad entreno a las ordenes de Rafa Iglesias, gran atleta y amigo del que estoy aprendiendo una barbaridad, hablamos de los entrenamientos y vamos planeando las cosas semana a semana, acomodando los planes a los objetivos y a la carga diaria de las obligaciones cotidianas, ya que yo no me dedico de forma profesional al atletismo.

8.- ¿Nos puedes comentar un poco cómo organizas cada día de entrenamiento?
Tengo la suerte de tener jornada continua en el trabajo, por lo que las 15:30 estoy en casa, dispongo de toda la tarde para entrenar. Suelo dedicar dos horas diarias a entrenar, combinado sesiones de series, gimnasio, carrera continua…

9.- A lo largo de todos estos años, me imagino que has tenido algún rival o rivales que te hayan hecho sudar para ganarles. ¿Recuerdas alguno en concreto que te haya hecho llegar a pensar en plena competición en tirar la toalla y seguir a tu ritmo?
Yo no diría rivales si no competidores y casi todos amigos, cada uno pelea por ser el mejor en la competición ya sea ganando al resto de competidores o mejorando su crono. Creo recordar que en mi vida me he retirado de dos carreras y siempre por lesión, no me gusta tirar la toalla, porque incluso de una mala competición se pueden sacar muchas enseñanzas.

10.- Tu y yo hemos coincidido compitiendo en La Zarza de Pumareda, en el la carrera que lleva el nombre de Vicente Martín. ¿Qué recuerdos te trae esta prueba? En la última edición vimos una versión de Pablo Rodríguez en un estado de forma formidable.
Es una de las citas fija en mi calendario, de las cinco ediciones que lleva, he participado en tres, para mí es una carrera muy especial ya que la organiza mi gran amigo y atleta Vicente Martin, todo un ejemplo de lucha y sacrificio. Para quien no lo conozca, Vicente es un atleta en silla de ruedas, que ha ganado un sinfín de carreras y ha logrado grandes retos a pesar de su minusvalía. Un gran ejemplo para todos.

11.- ¿Nos puedes contar alguna anécdota que te haya sucedido, entrenando o compitiendo?
Se me pasan dos por la cabeza, la primera una Media Maratón de Ciudad Rodrigo, iba en los puestos delanteros de la carrera para hacer pódium y en un cruce me equivocaron, perdí toda las posibilidades, me enfado muchísimo pero bueno son cosas que pasan.
La otra es en uno de mis entrenamientos cuando me mordió un perro en la pierna y tuve que acudir a urgencias, todo quedo en un buen susto.
12.- ¿Cuáles son tus próximos objetivos competitivos?
Mis próximos objetivos son el Campeonato de España de Media Mataron Granollers el 05/02 espero poder mejorar mi marca e intentar hacer un buen papel para quedar lo más adelante posible por equipos.
El siguiente el Campeonato de España de Maratón en Castellón el 19/02, es uno de los principales objetivos de la temporada quedar campeones de España por Clubs, tenemos muy buen equipo con varios atletas con marcas por debajo de 2:27 en Maratón, lo cual nos asegura muchas posibilidades.
Tengo en mente varias competiciones como la Media Maratón de Salamanca y Campeonato de España de 10 km en ruta y 10000 en pista para Veteranos, pero todo dependerá de cómo me encuentre a lo largo de la temporada.

13.- Por Zamora y su provincia te hemos visto compitiendo alguna vez, por ejemplo, en los 10 kilómetros de Fuentesaúco o en la Media Maratón. Si no me equivoco, también has corrido con los colores del Atletismo Zamora, el equipo en el que yo estoy ahora. ¿Te gusta acercarte a competir a esta zona? ¿Crees que parte de tu vida deportiva “es zamorana”?
Sin ninguna duda mi vida atlética está vinculada a Zamora, es el club de mis orígenes, donde empecé a competir federado y tuve mi primer entrenador, Miguel, del que guardo muy buenos recuerdos y quien me llevo a conseguir mis primeros logros. Nunca olvidare mis comienzos en ese club y al cual estaré siempre muy agradecido.
He corrido varias veces la media maratón de Zamora y allí debute en la distancia hace ya algunos años. También he corrido por la provincia Fuentesaúco y varios años he competido en la subida al Peñón (Doney de la Requejada)

14.- Estamos viviendo un boom del atletismo a nivel popular. Sin embargo, hay quien dice que cada vez hay menos atletas federados. ¿Crees que atletismo a popular y atletismo federado depende el uno del otro, o son completamente independientes?
Yo creo que hay que distinguir bien el atletismo federado y el popular. Como bien dices estamos viviendo un Boom de las carreras populares, podemos ver cada fin de semana cientos de carreras por todos los lados, en la que sí que se puede mezclar el atletismo popular y federado. Pero el atletismo federado es el que se ven Campeonatos, ya sean provinciales, autonómicos y Nacionales y sobre todo en las pistas de atletismo, donde el atletismo popular no existe.

15.- Sobre el atletismo popular, ¿qué te parece este auge que está teniendo? ¿Crees que hemos llegado a un punto de obsesión por el “running?
Me parece estupendo que la gente practica cualquier deporte sea cual sea el motivo, ya sea por entretenerse o por salud. Pero como en esta vida las cosas deben hacerse en su justa medida y sabiendo bien cuáles son nuestros límites.
He visto autenticas barbaridades en competiciones, como gente que no está preparada ponerse a participar en carreras de largas distancia, esto supone un grave peligro para la salud y no es ninguna broma.

16.- En muchas ocasiones, cuando los resultados acompañan al deportista y éste ve que va a poder dedicarse al deporte de forma profesional, deja un poco de lado los estudios. ¿Crees que deporte, aunque sea de alto nivel, y estudios son compatibles?
El atletismo profesional, tiene fecha de caducidad para los atletas, creo que es necesario formarse para cuando ya no puedan vivir del atletismo. Casi todos los atletas que conozco y que se dedican profesionalmente al atletismo, han estudiado o están estudiando.

17.- Con el tema de becas y demás, ¿crees que un atleta de alto nivel puede dedicarse en exclusiva al atletismo?
Me consta por la gente que conozco que es muy difícil vivir del atletismo, es muy sacrificado y los sueldos y becas son muy bajos comparados con las de otros deportes como el futbol y el baloncesto.
Son muy pocos los afortunados que se pueden dedicar exclusivamente al atletismo.
18.- Sigues el atletismo salmantino bastante de cerca. ¿Cómo lo ves?
Lo veo muy sano, cada vez ves a más gente practicándolo. Las escuelas de atletismo están llenas de niños y eso es muy buena señal.
Tenemos grandes atletas en la elite como Rafa Iglesias, Álvaro de Arriba, Gema Martin, Jaime Romo… y un sinfín de gente que está compitiendo a gran nivel.
Luego existe otro gran número de atletas en un escalón subelite como son Antonio Cuadrado, Alejandro Codesal, Jorge Nieto, Los Hermanos Bueno, Juan y Roberto.
Un dato que me parce interesante en el último Maratón de Valencia, hemos estado 4 atletas con marcas inferiores a 2:27 hay pocas provincias que puedan presumir de esto.

19.- ¿Algún consejo que quieras dar a todos los atletas o deportistas que lean esta entrevista?
Animo a toda la gente a que practique deporte, ya sea atletismo o cualquier otro deporte, creo que el deporte te hace ver la vida con más optimismo, por los valores que aportan sacrificio y esfuerzo. Estos valores sirven para afrontar situaciones en todas las facetas de la vida.
Es importante que antes de comenzar cualquier actividad deportiva nos hagamos un chequeo completo adaptado a la práctica deportiva y llevado a cabo por especialistas. Este chequeo incluiría electrocardiograma, ecocardigrama, prueba de esfuerzo…
Considero que es también importante si queremos tomar esto un poco más en serio ponernos en manos de monitores o entrenadores que nos puedan guiar nuestros entrenamientos.
Si lo único que deseamos es disfrutar de correr, sentido común.

20.- Para finalizar, di lo que quieras a los lectores del blog.
Agradecerte que te hayas acordado de mí para esta entrevista y espero que la gente disfrute leyéndola.
Salud y Kilómetros amigos!!!(Esta frase no es mía la tomo prestada jejeje!!).

lunes, 23 de enero de 2017

Crónica del IX Cross "Ciudad de Ávila"-Memorial José Soriano

Una vez más, y ya van nueve, el Club Atletismo Ecosport celebró ayer el ya tradicional Cross “Ciudad de Ávila”-Memorial José Soriano, una edición que vino marcada por el sol, aunque el viernes el tiempo empezó a amenazar con una nevada por la provincia, y porque este año, después de unas cuantas ediciones, los más pequeños han tenido un hueco en esta prueba de campo a través, corriendo desde 400 metros los atletas pertenecientes a la categoría Prebenjamín, hasta los 2500 de la categoría Cadete. Dentro de la categoría Absoluta, el vencedor fue Luis Miguel Sánchez Blanco, seguido de Jesús Antonio Núñez, segundo clasificado, y Sergio Salinero completando el podio. En la categoría femenina, la victoria correspondió para Jimena Martín, acompañada en el podio de Laura Segura y Helena Herrero, respectivamente.


Como no podía ser de otra manera, este año volvimos a correr al Cross de Ávila, con la intención, primero, de disfrutar de la carrera, y segundo, de hacerlo lo mejor posible. La verdad, no tenía muy claro a qué ritmos iba a poder manejarme ni cómo me iba a responder el cuerpo después de tanto tiempo sin colgarme un dorsal (la última carrera que hice fue la de El Encinar, a principios del mes de septiembre), por lo que estaba completamente lleno de dudas. Sí es cierto que, previamente, había hecho algún rodaje progresivo, habiendo acabado los últimos kilómetros tocando ritmos en torno a los 3'40-3'50, pero habían sido siempre sobre asfalto y, no vamos a negarlo, siempre con el terreno lo más favorable posible y buscando que el aire soplara lo más a favor posible. Por eso, a pesar de que había visto ritmos interesantes en el reloj, tampoco podía tener referencias demasiado objetivas, solo que sí había ido viendo mejorías según iba completando esos rodajes progresivos.

Con esto, llegamos ayer a la capital abulense. Tocaba recoger el dorsal, ver correr a mi primo, que este año se animó a competir, y calentar para la competición. Aunque creo que no ha sido de las ediciones más frías que he corrido, sí se notaba cierto frío, así que mejor hacer un buen calentamiento que y lograr entrar en calor, que no apurar demasiado y salir aun con sensación de frío. La recogida de dorsales, como siempre, bastante bien organizada, con un buen trato al atleta, aunque este año la bolsa de corredor fue un poquito más floja respecto a otras ediciones. Ya con él colocado en la camiseta del Club Atletismo Zamora, tocaba esperar un ratito y ponerse a calentar. El ambiente por la zona de los dorsales y alrededor iba en aumento, cada vez más corredores se iban acercando, muchos de ellos comentando cómo tenían previsto hacer la carrera. Por allí estaban algunas caras conocidas. Roberto, Raquel, Fernando, Codesal, los hermanos Núñez… En definitiva, muchos galgos por allí sueltos.

Con la llegada de los Prebenjamines chicos, decidí que era la hora de ponerse a calentar. Fuera toda la ropa, salvo la chaqueta del chándal, y a dar unas vueltecillas por El Soto, primero en busca de la línea de salida, y luego, en busca de alguna zona tranquila donde poder ir entrando poco a poco en calor. Como de costumbre, unos cuantos ejercicios de movilidad articular combinados con algo de carrera continua muy suave. Por allí me seguí cruzando con más zamoranos, como fueron Gago y Marcos, con quien calenté durante un ratito, hasta que ambos decidimos irnos a cambiar de zapatillas. Yo este opté, como en pasadas ediciones, por las zapatillas de clavos, y la verdad es que no me arrepiento de haberlas llevado durante los más de ocho kilómetros de carrera.

Y llegó el momento de llegar a la línea de salida. Decidí ponerme en primera fila, junto a Jesús Antonio Núñez, un atleta que desde siempre me ha parecido muy cercano, y junto al gran veterano Fernando Lorenzo. Con una puntualidad digna de alabar, se dio la salida. Pensé que había hecho un inicio rápido de carrera, hasta que, cuando llevaba dos zancadas, empezó a pasarme gente por todos los lados. Tuve la sensación de que, más que estar en una prueba deportiva, estaba en plena estampida de corredores. La verdad, me impresionó el ritmo que impusieron los primeros clasificados ya desde el primer metro. Y yo pensando que había hecho una salida rápida. Intenté buscar mi sitio enseguida, para evitar hacer excesos demasiado pronto, dejando que fuera mi cuerpo quien marcara el ritmo. Estos primeros metros tuve la suerte de compartirlos durante un buen tramo con Verónica, de Atletas Veteranos de Salamanca. A priori, me metí en un grupo bastante grande de corredores, que poco a poco, con el paso de los metros, se fue deshaciendo. Las sensaciones me iban acompañando, así que opté por hacer la carrera progresiva e ir adelantando puestos con el paso de los metros, siempre con la calculadora de la mano para evitar posibles excesos que pudieran pasarme factura. Como de costumbre, en las zonas donde teníamos los típicos cambios de terreno de las pruebas de campo a través, o en el momento que nos tocó saltar los obstáculos artificiales que la organización había colocado (nos troncos), perdía bastante tiempo, lo que creo que a la postre me jugó alguna mala pasada. Siempre me ha pasado lo mismo en este tipo de zonas, soy un pato y en cuanto la cosa se complica, me toca reducir algo el ritmo si no me quiero ir al suelo.

Logré ir avanzando posiciones, pero llegó un momento en el que ya me costaba ir acelerando en busca de que los corredores que acababa de pasar me cogieran, así que, una vez metidos en la zona de los saltos, tuve que dajarles ir, las piernas me dijeron que ellas ya no iban a perseguir a nadie más y que, como mucho, intentarían echar una mano para, por lo menos, mantener el ritmo que había llevado hasta entonces. Así fuimos hasta la recta de meta. Al girar, vi que venía un grupo por detrás bastante lanzado. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue “venga, dalo todo que solo te quedan 300 metros para llegar y si no aprietas te van a pasar todos en la misma línea de meta”. Llegué a la par con otro corredor, que al final me ganó, pero, al menos, no perdí demasiadas posiciones. Finalmente, logré entrar en el puesto 41 de la categoría Absoluta y tercero de la categoría Promesa. Los datos del GPS fueron: 8820 metros en 32'43, a 3'43 min/km.

En definitiva, creo que rendí mejor de lo que me esperaba, con bastantes buenas sensaciones y logrando correr por debajo de los 3'45 min/km. El balance general creo que puede ser positivo, aunque hoy sí me he notado algunas zonas bastante cargadas. En lo que al circuito se refiere, noté que algunas zonas estaban especialmente malas en comparación con otros años, aunque, curiosamente, las zonas que yo recordaba con peor estado, estaban mejor que como yo las recordaba de otras ediciones. ¿Algo a mejorar para otras ediciones? Creo que, por norma general, la prueba ha estado bastante bien organizada, aunque creo que las salidas de los niños (hablo de la Prebenjamín, que fue la que seguí) no deberían estar tan alejadas y con tan escasa señalización, y también mejoraría las explicaciones que una persona de la organización me dio al preguntarle por la localización de la salida de la categoría Absoluta. La bolsa de corredor sí ha flojeado un poquito respecto a otras ediciones, y, personalmente, me gustó más la camiseta que se nos dio el año pasado. Por lo demás, creo que no podemos poner ninguna pega a la organización.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 20 de enero de 2017

Ávila

Otra vez, ha pasado mucho tiempo desde la última entrada que publiqué en el blog. Desde entonces, la vida no es que haya cambiado demasiado, la verdad, pero éste no ha sido el motivo por el cual he estado “fuera de cobertura” durante estos días, sino que, entre unas cosas y otras, he estado lo suficientemente liado como para cesar mi actividad juntando letras, algo que, como tantas veces he comentado, no me gusta demasiado, pero me tengo que aguantar “el mono” por escribir, y esperar a tener un hueco lo suficientemente grande como para poder hacerlo. Para hoy no traigo ningún tema especial. A pesar de que llevo un tiempo espaciando bastante las entradas, sigo “espeso” a la hora de encontrar las palabras suficientes, o mejor dicho, adecuadas, para escribir sobre algo concreto, o no encuentro un tema que me guste lo suficiente como para dedicarle una entrada completa. Ésto, como siempre digo, me hace ser un admirador especial de los escritores profesionales.

Voy a comenzar escribiendo sobre los entrenamientos, que, al final, viene a ser el tema principal de las entradas. No es que me haga demasiada gracia escribir siempre de los mismos temas, pero, al fin y al cabo, puedo quitarme “el mono” por la escritura. Llevo entrenando con el plan de entrenamiento ya ocho semanas completas, más los días que llevamos de esta, que ya pertenecen a la novena semana. Después de muchas dudas sobre si comenzar o no a hacer las famosas series en estas últimas cuatro semanas de “la base”, finalmente me he decantado por no tocarlas hasta que este plan se haya acabado, cumpliendo así con lo que a priori tenía previsto, alargar el proceso hasta las doce semanas. La idea para este último mes de preparación era aumentar un pelín más el kilometraje y la intensidad de los entrenamientos, aunque debo reconocer que las cosas no han salido del todo como deberían haberlo hecho. Sí que he introducido algún día de rodajes progresivos acabando los últimos 4-6 kilómetros (según la distancia de los mismos) prácticamente tocando pulsaciones o ritmos de carrera, teniendo como mejor día este último miércoles, donde logré completar un progresivo de 16 kilómetros haciendo los últimos cuatro a un ritmo medio de 3'40 min/km, pero, éso sí, con el pulso bastante alto. El resto de días, he ido sumando kilómetros de rodaje procurando mantenerme entre las 160 y 165 pulsaciones. Puestos a valorar qué es lo que he aprendido estos días, es que el pulsómetro y yo cada vez nos llevamos peor. En parte, tengo yo la culpa, pues, sabiendo que tiendo a obsesionarme bastante cuando lo llevo puesto, lo sigo utilizando. La verdad, a lo largo de estas últimas semanas, he visto que sigo cometiendo el error de siempre, hacer más caso a lo que me dice él que a mi propio cuerpo, y la verdad, creo que es un error bastante gordo. Y parece mentira que sabiendo que rodando sin él voy más cómodo, siga cometiendo el mismo fallo. ¡Si es tan sencillo como guardarlo y programar el reloj para que no lo busque! En fin, cada día tengo más claro que, en algunos aspectos, no tengo una solución demasiado claro. Así que, una vez más, dejaré el pulsómetro de lado temporalmente. Espero haber aprendido de los errores previos con él y es que esta vez no acabe de nuevo utilizándolo, o por lo menos, haciéndolo de una manera inadecuada.

Este vin de semana, después de bastante tiempo, tocará volver a colgarse un dorsal. Será en el Cross “Ciudad de Ávila”-Memorial José Soriano, sobre una distancia de unos 8500 metros en un circuito de 4250 metros, al que tendremos que dar un par de vueltas. Aunque creo que este es el año que más flojo llego, tengo bastantes ganas de ponerme allí los clavos. Esta prueba abulense es una de mis favoritas a la hora de competir, pues siempre me ha gustado el trato que se nos ha dado por parte de la organización, que, bajo mi punto de vista, da lo máximo de sí misma para que el corredor se marcha para casa lo más contento posible, algo que, con la experiencia tanto ciclista como atlética que o bien o bien mi padre en la Ciclomarcha Carlos Sastre o bien yo a pie, hemos podido comprobar que es algo habitual en esta provincia. Todos los años han tenido algo diferente que me hace recordar esta prueba de una forma positiva. En mi primera edición recuerdo que corrimos bajo una nevada curiosa, que provocó que muchos corredores no pudieran desplazarse hasta la capital abulense. El segundo año fue, sin duda alguna, el año que mejor me noté. En la pasada edición iba con ciertas dudas de mi estado de forma, aunque al final, la carrera no salió mal del todo. Este año, sin duda, físicamente estoy bastante peor que otros años, pero espero que, a pesar de ello, pueda disfrutar de la competición y venirme con una sonrisa para casa. Con acabar contento, luego será la competición la que me ponga en mi sitio. Intentaré que la carrera salga lo mejor posible en lo que a clasificación se refiere, pero siempre teniendo presente que lo de correr a 3'30-3'35 como en otras ediciones es bastante complicado.

Ávila será el primer cross en el que participe esta temporada, pero no creo que esté en muchos más. En un principio, y si la cosa no cambia, espero poder estar en el Regional de campo a través, y no creo competir en ninguna más. Para este cross me toca competir sobre una distancia bastante larga, diez kilómetros, que se pueden hacer bastante largos. Tendré que saber bastante bien cuál es mi lugar, e intentar correr lo mejor posible para evitar que puedan aparecer demasiados problemas físicos. El hecho de participar en esta prueba es, sobre todo, por tener la experiencia de competir en mi nueva categoría (Promesa), en esa distancia y en este cross, donde un año no me dejaron competir, y otro año me agarré una pájara curiosa. En mi segunda (que debería haber sido tercera) y última participación en esta prueba vallisoletana, debo reconocer que me noté bastante bien, logrando correr por debajo de los 3'30 min/km. Mi siguiente reto será la Carrera de Don Bosco, también en Valladolid, y sobre un recorrido de unos 9500 metros, otra prueba que me tiene enamorado, y a la que, desde que comencé a correr, solo he faltado un año. Una carrera muy recomendable.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 8 de enero de 2017

Pensando los entrenamientos

De nuevo, me veo con ganas de escribir. Tengo ganas de juntar letras sobre lo que se me venga a la cabeza. Me imagino, por la temática habitual, que acabaré escribiendo de lo de siempre, pero bueno, lo mismo hoy doy la campanada y acabo redactando una entrada sobre alguna otra historia que no tenga nada que ver con los temas habituales del blog. La verdad, no lo creo, pero nunca se sabe. Como siempre digo, me impresionan de una manera considerable la forma de escribir de los escritores profesionales, que son capaces de escribir un libro entero enganchando al lector, haciéndonos disfrutar y, en muchas ocasiones, sin que de la impresión de que lo están haciendo sobre una misma idea, a pesar de que así sea. Qué envidia, de verdad.

El otro día me paré a pensar cuánto hacía que dejé de entrenar con Teo, y decidí empezar a hacer algún balance de todo lo hecho desde entonces. A principios del mes de octubre hizo tres años que empecé a entrenar de forma autodidacta. Tras aquella primera edición de la Subida a Balborraz, donde fui tercero tras Agustín Ruiz y Alejandro González, decidí que tenía que dar un giro radical a mi vida deportiva. Me veía muy saturado y necesitaba un cambio de aires. Mi idea era la de volver al deporte federado en el mes de febrero de 2014, algo que finalmente incumplí (esa temporada tan solo corrí Atapuerca y fue más un entrenamiento de cinco kilómetros fuertes que una competición, pero de ésto ya escribiré otro día), pero, poco a poco, fui encontrando mi forma de entrenar, hasta que en el mes de febrero, tras competir en la carrera de Don Bosco de Valladolid, decidí preparar, con doce semanas de plan, El Salvador, en La Bañeza. Poco a poco, a base de alternar sesiones de cambios de ritmo con sesiones de rodaje y alguna salida en bici, tanto de montaña como de carretera, los fines de semana, recuperé parte del nivel que tenía, llegando a tocar ritmos en la carrera leonesa bastante interesantes. Eso me subió bastante la moral, y, aprovechando ese estado de forma, decidí comenzar de nuevo con las series y correr en Bañobárez, logrando la que hasta ahora es mi única victoria absoluta en una carrera popular. Estaba completamente decidido a volver a competir, eso sí, entrenando de manera autodidacta, porque, la verdad, le había cogido el gustillo, pero en el mes de agosto me lesioné, y a partir de ahí, ya sabéis cómo ha sido todo, regresos frustrados y, en septiembre de este año, de nuevo lesionado.

Durante todo este tiempo, especialmente durante la primera temporada, he ido conociéndome un poco mejor. Me he ido probando con diferentes entrenamientos, algo que quizá también me haya llevado a estar lesionado en estas dos ocasiones, pero de todo se aprende, incluso de las lesiones. También, con el paso del tiempo, ha cambiado mi filosofía hacia algunas situaciones. Aunque pienso lo mimo para algunas cosas, he modificado por completo otros pensamientos. Debo reconocer que hubo ciertos aspectos de mis entrenamientos guiados por Teo que en su momento no cuadraban con mi manera de ver esto, desde luego, desde un punto de vista con mucha menos experiencia que la de Teo. Sin embargo, poco a poco me he ido dando cuenta de que, en muchas cosas, estaba equivocado, y que mi entrenador desde septiembre de 2009 hasta octubre de 2013 tenía bastante más medidos de lo que nos parecía los entrenamientos que nos iba marcando. Durante este tiempo, hemos seguido viéndonos casi a diario, y he seguido varios de los entrenamientos que iba marcando al grupo en el que corría mi hermano, y la verdad, es impresionante cómo aprovecha los medios naturales para que los peques trabajen algo de fuerza o, con el propio terreno donde están entrenando, aprovechen para hacer unos cambios de ritmo, por ejemplo.

De todo este tiempo, tengo mejores y peores recuerdos. Guardo con especial cariño, como era de esperar, la carrera de El Salvador y de Bañobárez, porque creo que fueron algo muy importante en mi vida deportiva, pues me hicieron ver que podía verme competitivo de nuevo después de unos meses desmoralizado, y que si entrenaba como debía hacerlo, podía estar corriendo a ritmos bastante majos. También guardo buenos recuerdos de otras carreras, como aquella de unos once kilómetros que se celebra en Moraleja del Vino, del Cross de Ávila, sobre todo de mi primera participación, o de la carrera de La Zarza de Pumareda. Para ahora, mi objetivo es acabar de hacer “la base” y empezar a entrenar un poco más en serio, con el objetivo de poder empezar a acercarme a esos ritmos que manejaba cuando gané en Bañobárez. Tengo ganas de verme competitivo de nuevo, de probarme con diferentes retos con un dorsal colgado de la camiseta. Éso dije hace un tiempo y me lesioné, por lo que, sobre todo en lo que me reacostumbro a los entrenamientos serios, debo ir con tiento, intentando evitar las lesiones. Evidentemente, y aunque no nos gusta, los deportistas debemos aprender a convivir con ellas, pero si podemos tratar de evitarlas, pues mucho mejor. Tenía previsto hacer doce semanas solo de rodaje, pero creo que finalmente me decantaré por hacer algún cambio, y de la semana ocho a la doce introduciré ya algo de series. De esas cuatro semanas, espero competir tres de ellas (Ávila, Regional de cross y Don Bosco), pruebas que, en cierta manera, podríamos considerar “preparatorias”. Todas son importantes, pero creo que, de hacer un buen papel (ahora mismo es complicado), está claro que tengo más papeletas de hacerlo bien en Ávila bien en Don Bosco, porque me da que en el Regional, debutando además en la categoría Promesa en una prueba federada, me van a dar hasta palos por todos los lados. Pero bueno, habrá que esperar a ver qué es lo que sale. Durante esas cuatro semanas, la idea será hacer tres días de calidad, bien dos de series y uno de cuestas, o dos de series y uno de competición, según qué semana. Una vez completado este periodo de tiempo, tocará buscar un 10.000 y prepararlo. No quiero empezar de cero la preparación para esa distancia, de ahí que quiera utilizar el último mes de “la base” para readaptarme.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.