viernes, 15 de diciembre de 2017

Venta de Baños, San Silvestre de Zamora y recuperación

Llegó el mes de diciembre. Con él, llega la época de las nieblas, el frío y cross. Y es que, hablando de campo a través, éste es un mes muy cargado de eventos de este tipo. Además, nos encontramos con nos encontramos con las famosas San Silvestres a finales de año, pruebas con mucho arraigo y tradición.

Este fin de semana se celebrará el Cross Internacional de Venta de Baños. Son ya, con esta, treinta y ocho ediciones celebradas, con un palmarés de lujo a lo largo de todos estos años. El palentino Santiago de la Parte fue el encargado de llevarse las tres primeras ediciones (1980, 1981 y 1982), a quien luego han seguido gente como Isaac Viciosa, Kenenisa Bekele, Constantino Esparcia, Ana Isabel Alonso o Alessandra Aguilar. Uno de los crosses más antiguos de Castilla y León y, para mi gusto, el cross “más puro” de los que he corrido, incluso por encima de Atapuerca, que ahora está catalogado como la mejor prueba de campo a través del mundo. Hasta la llegada de la competición burgalesa, muchos eran los que ponían a Venta de Baños el “cartel” de “prueba más importante” y, ahora, aunque ya no tenga el nivel que en su día tuvo, sigue siendo un cross donde la victoria está muy, muy cara. El recorrido, con salida y llegada en las pistas de ceniza, puede ser muy “pestoso”, con mucho barro en cuanto cae algo de agua.

Allí he corrido en un dos ocasiones. Mis recuerdos son completamente opuestos. Debuté en 2012, y la verdad es que me veía bastante bien de forma, pero, sobre todo, motivado por poder tomar la salida. Aquel año hubo algo de lluvia, lo que provocó que el circuito tuviera bastante barro. Yo, que por entonces era muy reacio a los clavos, corrí con unas Nike Pegasus, por lo que era de esperar que iba a pasarlo mal. Me vi corriendo a ritmos que no eran los míos en carrera y dando patinazos cada dos zancadas. Llegué embarrado, con varios amagos de caida y con ganas de volver, pero con clavos y con el objetivo de que saliera mejor que en este debut. La temporada siguiente se dio la circunstancia de que decidí dejar el deporte federado, por lo que no sabía si volvería a correr o no en Venta de Baños. En la temporada de 2014-2015 volví a sacar la licencia y a competir en campo a través. Con la idea de sifrutar y pasarlo bien mientras daba zancadas, me presenté de nuevo en la prueba palentina, logrando correr sus casi 6,7 kilómetros (buscando, veo que, de GPS, me salieron 6690 metros) por debajo de los 3'25 min/km, en una mañana donde la niebla acompañó hasta el fina de la carrera de la categoría Absoluta, lo que a los Junior y Veteranos (corríamos juntos) nos permitió correr con sol y hasta buena temperatura. Además, nos encontramos con un circuito que nada tuvo que ver con el que vimos un par de años antes, con nada de barro.

Cambiando de tipos de pruebas, el próximo 31 de diciembre se celebrará la San Silvestre de Zamora, sobre un recorrido de 3600 metros por el centro de la ciudad. Es una prueba sin demasiadas complicaciones en cuanto a subidas, salvando el tramo que sube por la Avenida de Portugal hasta la Plaza de Alemania. Donde más complicación veo, bajo mi punto de vista, es en cómo puede estar el suelo en varias zonas de la carrear. Es una zona donde patinar es muy fácil, y, de hecho, varias han sido las ediciones en que, por lluvia, niebla o limpieza de las calles, el terreno está húmedo y son varias las caídas que hay.

A partir de las 17:00 horas darán comienzo las carreras de los más pequeños para, una vez concluidas las mismas, continuar por la prueba Absoluta. Para los Benjamines y Alevines, la salida se dará en un punto intermedio del circuito marcado para la prueba Absoluta. Las inscripciones podrán hacerse a través de la web de la Delegación Provincial de Atletismo hasta el día 27 en el caso de los atletas pertnecientes a las categorías Benjamín, Alevín, que tendrán un coste de cuatro euros, y Absoluta, cuyo coste será de seis euros. Para el resto de categorías, la inscripción será gratuita y se podrán hacer el mismo dia de la prueba.

La San Silvestre fue una prueba fija en mi calendario durante varios años. En concreto, mi primera edición fue la de 2008, y la última, la celebrada en 2012. En 2009 logré ser tercero en la categoría de Infantiles, mi primer podio como corredor. Esta San Silvestre fue una prueba en la que, la verdad, no se me acababa de dar bien del todo. Me pasaba lo mismo de siempre, iba al mismo ritmo en una carrera de algo más de 3.5 kilómetros que en una de cinco o de siete. En 2012 se estrenó nuevo circuito, aunque la distancia se mantuvo, un circuito que sigue haciéndose cinco años más tarde. En este recorrido competí creo que a 3'17, bastante lejos de los primeros atletas, que suelen manejar ritmos ent orno a los tres minutos por kilómetro. Como anécdota, un año me fui al suelo en la zona de la Rúa de los Francos y tuve que estar un par de semanas sin poder corretear.

Hablando de lesiones, por ahora, tocará seguir parado por completo durante unos cuantos días. La costilla ha mejorado bastante, de hecho, ahora mismo, aunque sigo con molestias, éstas se han reducido considerablemente, limitándose a aparecer en momentos muy puntuales y, desde luego, no con la intensidad y frecuencia del principio (menos mal). A nivel mental, sigo dándole vueltas a que, por una simple caída (algo bastante habitual en mi) acabara dando con el costado en un bordillo y con una costilla fija fracturada (hay otra en duda). Como siempre digo, no me hace ninguna gracia tener que estar parado, no voy a decir que en mi época favorita para correr, porque si me hubiera pasado en cualquier otra estación, me hubiese sucedido lo mismo, pero sí en un momento en el que me estaba notando bastante bien, tocando ritmos bastante interesantes. Pero bueno, hay que tirar de paciencia y esperar a que esto acabe de “pegarse” bien, para poder volver a calzarme las zapatillas y marchar a rodar por la orilla del Duero.

Me tocará replantear todo, comenzar haciendo “la base”, que dicen los ciclistas y buscar nuevas carreras en las que participar. Por ahora, el Cross “Ciudad de Ávila”, una de mis pruebas favoritas, me tocará seguirlo por los medios de comunicación. Espero que, por entonces (14 de enero) ya pueda estar de nuevo encadenando zancadas, pero, viendo que me tocará estar aun un tiempo parado, llevaré muy poco tiempo haciéndolo, y, para ir a sufrir, prefiero quedarme en Zamora y sumar unos kilómetros por aquí. Donde ya sí que espero poder estar es en la media maratón de Zamora, 21097 metros por las calles de mi ciudad, ideal para disfrutar de correr por lugares donde, en un día normal, no suelo utilizar para entrenar. Por otro lado, y como ya comenté en alguna de las últimas entradas, me gustaría, una vez completado ese periodo de acondicionamiento, intentar preparar alguna prueba de 10.000 metros, mi distancia favorita, organizando un poco los entrenamientos con rodajes, series, cuestas y demás historias. Pero bueno, primero habrá que recuperarse de la fractura de costillas y poder volver a corretear, algo que estoy deseando.

Nos vemos… haciendo deporte, claro (o eso espero).

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Ciclismo y lesiones

La temporada ciclista de asfalto, en estos meses de invierno, y a diferencia de lo que ocurre en el atletismo, está en su época sin competiciones más allá de las famosas “carreras del pavo”. El pelotón que en varios meses veremos disputando el tour está, por decirlo de alguna manera, desaparecido en cuanto a dorsales se refiere. Sin embargo, seguramente, los ciclistas ya estén dando las primeras pedaladas tras el habitual “parón” invernal, el cual habrán aprovechado, seguramente, para hacer ciclocross, bici de montaña o incluso carrera a pie.

Esta temporada ciclista podrá ser llamativa en ciertos aspectos. Dos grandes como Alberto Contador y Joaquim Rodríguez, más conocido como “Purito”, no estarán compitiendo, y dejarán “solo” a Alejandro Valverde, que ha sido habitual en las batallas de varas competiciones con el pinteño y el catalán y que, a pesar de los años como profesional, ha demostrado que es capaz de estar con los mejores corredores. Me gustaría ver qé tal está el murciano del Movistar Team, pero creo que aun podrá aguantar otras dos temporadas al nivel que ha demostrado en estas últimas temporadas.

Hablando del Movistar Team, este año se presenta, a priori, con tres líderes de calidad: Alejandro Valverde, Niro Quintana y Mikel Landa. En su momento, en algunos medios se comentó la posibilidad de que Nairo se marchara del equipo al finalizar la temporada, algo que el propio equipo desmintió. De los tres, para mi gusto, Quintana, quizá, ha estado demasiado conservador en varias de las últimas pruebas en las que ha estado compitiendo. La versión que hemos visto creo que no es acorde a la calidad que atesora. Un ciclista como Nairo creo que no puede limitarse a ir a rueda y no atacar al líder de la carrera, algo que hemos visto con mucha frecuencia. Me gustaría verle con más ataques y no tanto tiempo “a rueda”. Sobre Mikel Landa, tiene calidad de sobra para liderar el Movistar, y estoy seguro de que, cuando le toque ser el “capitán”, dará buenos resultados.

Jaime Rosón abandonará el Caja Rural para vestir los colores del Movistar. Para mi gusto, un bue equipo para seguir en la categoría profesional. Tras demostrar que vale para este deporte y que puede estar muy arriba, llega a un WorldTour. Es de esperar que le tocará trabajar para gente como Valverde o Nairo, pero creo que es una noticia muy positiva. Lo primero, es un equipo español, algo complicado viendo que Movistar es el único WorldTour y que tan solo hay otros dos equipos más (Murias Taldea y Caja Rural) dentro de la categoría Profesional, pero a nivel Continental. Además, trabajar con y para estos grandes ciclistas y con muy buenos directores es una manera muy interesante de seguir creciendo como ciclista. Desde luego, me encantaría ver que, en unos años, Jaime se ha confirmado como uno de los mejores ciclistas del ciclismo, algo que está a su alcance, y que ya ha comenzado a demostrar. Así, podría acabar de confirmarse (en parte, ya lo ha hecho) aquel comentario que le hice a mi padre en la Vuelta a Zamora que Jaime corrió como Sub-23 en el Smilekers de Victor Sastre: “Este chico va a llegar muy lejos en el ciclismo”.

Cambio de tema y me paso al atletismo. Llevo dos semanas parado por completo, sin poder encadenar ni un solo kilómetro correteando. La verdad, se me está haciendo muy cuesta arriba. Siempre digo que una lesión provocada por exceso de entrenamientos sienta fatal, pero, al fin y al cabo, es algo que nos hemos buscado; sin embargo, no es el caso, y situaciones como esta, una caída y un mal apoyo que llevaron a que me fracturase una costilla, creo que sientan aun peor. Puede que sea algo mental, pues, al fin y al cabo, lesión es igual, pues, en a fin de cuentas, me va tocar estar parado igual. Como decía en la última entrada del blog, intento ver el lado positivo de esta situación, y si Pedro Nimo, con todas las lesiones que tuvo en Berlín, fue capaz de acabar aquella maratón, recuperar y volver al nivel en el que se encontraba antes de la lesión, creo que los que tenemos menos lesiones que las que él tuvo (aparte de dos fracturas por estrés, tuvo una rotura del piramidal y pubalgia) debemos intentar ver la situación de lesión como algo de lo que, tarde o temprano (aunque siempre nos parece tarde) saldremos y podremos de nuevo meternos de lleno en los entrenamientos.

A pesar de que me esperan aun varios días para poder volver a rodar, y que cuando vuelva, me tocará hacerlo desde cero, sigo dándole vueltas a lo que comentaba en la última entrada del blog, acerca del tema de hacer un periodo de acondicionamiento de doce semanas y, a partir de ahí, llevar un plan de entrenamiento enfocado a preparar pruebas de 10.000 metros. La idea, como digo, es hacer un periodo de acondicionamiento, que será necesario después de estar todo este tiempo parado. Doce semanas de carrera continua, que, evidentemente, deberán ser progresivas, subiendo cada semana un poquito los kilómetros a realizar. Una vez completado este periodo, lo suyo sería ponerse de nuevo a hacer series, cambios de ritmo, cuestas y demás entrenamientos de calidad alternados con rodajes de más o menos duración (por supuesto, con tirada larga el domingo, ésa no puede faltar). El objetivo sería, como de costumbre, esos 10.000 metros que tanto me gustan. Pero, claro, primero, tengo que recuperarme, y segundo, tengo que hacer “la base”, como dicen los ciclistas, y a partir de ahí, analizar.

Nos vemos… haciendo deporte, claro (o eso espero).

lunes, 4 de diciembre de 2017

Presa de Almendra

La presa de Almendra está situada entre las provincias de Zamora y Salamanca, a cinco kilómetros de Almendra y a siete de Cibanal. El embalse es el más grande de España, con 8650 hectáreas de superficie. El agua del embalse llega a los pueblos de Almendra, Carbellijo, El Manzano, Ledesma, Monleras, Roelos de Sayago, Salce, Sardón de los Frailes, Villar del Buey y Villaseco de los Reyes. En 1967, el embalse inundó el pueblo zamorano de Argusino de Sayago. Como curiosidad, aprovechando que en 2017 se han cumplido el cincuenta aniversario de este suceso, los descendientes de este pueblo sayagués crearon la asociación Argusino Vive para que Argusino de Sayago no caiga en el olvido. 

Al ser descendiente de un pueblo cercano a la presa de Almendra, suelo acudir a la misma con cierta frecuencia. Hace como un par de años, mis padres descubrieron una pequeña playa que está justo antes de entrar en la presa yendo desde la provincia de Zamora. La primera vez que nos llevaron, pocos días después, había relativamente una buena cantidad de agua, pero se dejaban ver ciertas zonas que, en su día, fueron cortinas, seguramente de Argusino. Con la actual sequía, la verdad es que, en cierta manera, podríamos decir que esa playa ha desaparecido, pudiendo atravesar hasta el lado opuesto de la zona, algo imposible, pues, normalmente, el agua está de por medio. Ésto ha llevado a que aparezcan más imágenes de las cortinas. Este verano, pudimos avanzar mucho tramo sin que se viera nada de agua, viendo incluso una casa de ladrillo o alguna construcción típica de la zona rural y sayaguesa, a base de piedras semejantes a las que delimitan las cortinas. La última vez que acudí a la zona fue en octubre de este año. Decidí llevarme la cámara y, aunque no avanzamos tanto como en aquella ocasión en verano, pude sacar alguna imagen de la zona de la playa, con las cortinas e incluso algo semejante a un camino, todo bastante bien delimitado. 

Para cerrar, y ya dejaros con las imágenes, uno de mis objetivos es poder acudir algún día a la zona donde, en su momento, estuvo Argusino de Sayago, y poder sacar alguna fotografía. Siempre he sentido cierta curiosidad por la historia de este pueblo sayagués, más desde que la asociación Argusino Vive ha estado promocionando, por decirlo de alguna manera, su pueblo.
























viernes, 1 de diciembre de 2017

SIn kilómetros, Cross de Aranda y pensamientos

Correr forma parte de mi, es mi naturaleza, lo necesito para sentirme vivo". (Pedro Nimo del Oro).

Por fin, me pongo de nuevo a escribir. Llevaba ya unos días queriendo juntar unas letras, pero, entre unas cosas y otras, al final lo he dejado de lado. Hoy, me gustaría acercaros cómo estoy llevando este tiempo parado, sin poder encadenar ninguna zancada, y, por otro, me gustaría escribir sobre el Cross de la Constitución, que se celebrará mañana en Aranda de Duero, y alguna otra cosilla que vaya surgiendo mientras escribo este artículo.

Voy rumbo de las dos semanas parado por completo y, la verdad, voy echando bastante de menos los rodajes a orillas del Duero. En esta ocasión, voy a batir mi tiempo máximo sin hacer nada de ejercicio físico, que estaba en diez días. Para esta ocasión, habrá que esperar a qué dice la doctora dentro de semana y media, pero las tres semanas no me las quita nadie. Para los que nos gusta esto, estar tanto tiempo sin poder hacer nada fastidia mucho, más cuando no ha sido una lesión por exceso de entrenamiento, sino por una mala pisada en un tramo un tanto estrecho de acera, que me llevó a dar con el costado en el bordillo y a llevarme de recuerdo una fractura de costilla.

Cuando estoy lesionado y no puedo salir a rodar unos cuantos kilómetros, procuro ver el lado positivo para no venirme demasiado abajo y, la verdad, me cuesta mucho. Siempre me acuerdo del gran fondista gallego Pedro Nimo que fue capaz de acabar los 42 kilómetros con 195 metros de la maratón de Berlín con dolores desde el diez provocados por dos fracturas de estrés, pubalgia y una rotura de piramidal, y me doy cuenta de que si él, con todo esto, fue caapz de correr una maratón, recuperarse (tarea, seguro, muy complicada) y volver con su mismo nivel, ¿por qué no intentar ser optimista cuando no tengo o no he tenido anteriormente lesiones tan serias? Posiblemente, esta fractura de costilla sea la más grave que he tenido hasta la fecha, y la que más me está impidiendo llevar una vida normal (dentro de lo que los “trastornaos” del deporte entendemos por “vida normal”), pero, aun así, dista bastante de todo lo que Pedro tuvo. Aun así, sigo con la cabeza puesta en todos los días que llevo sin rodar y en todos los que me faltan, y no puedo evitar que esos pensamientos negativos me aparezcan de vez en cuando, a pesar de los dolores que tuve en los últimos kilómetros del rodaje y el pensamiento que se me vino a la cabeza cuando la doctora me confirmó el diagnóstico: “la que me he podido liar rodando con una costilla rota”. Pero bueno, tocará llevarlo lo mejor posible y cuando esté con el ánimo por los suelos, acordarme de Pedro Nimo, aunque levantar los ánimos va a ser muy complicado.

Cambiando un poco de tercio, este fin de semana se celebrará el cross de Aranda de Duero. Allí corrí creo que en tres ocasiones (2011, 2012 y 2014). La verdad es que, de los crosses “de diciembre” (así llamaba a Aranda, Cantimpalos y Venta de Baños) me gustaban bastante, aunque reconozco que mi debut en Venta de Baños no fue nada positivo. En el caso de Aranda, era una prueba que se me daba relativamente bien. Mi debut allí fue en 2011. El segundo fue en 2012, y no me salió mejor no porque físicamente no llegara bien (fue mi mejor temporada de cross), sino por cabezón y bruto. Llegaba bastante bien, y tras dar la salida, íbamos agrupados, a un ritmo más o menos constante. De golpe, me vi bien, me coloqué en cabeza y me marché. Fueron 100 o 200 metros lo que estuve escapado, a partir de ahí, me alcanzaron y no hacían más que pasarme atletas. Mi tercera y, hasta la fecha, última participación, fue en 2014. Ya no entrenaba con Teo, llevaba una temporada entrenando de manera autodidacta, había estado lesionado un mes y aun estaba muy, muy flojo. Sabiendo esto, intenté buscar mi sitio y correr de menos a más. Al final, pese a todo, creo que es de la edición que mejor recuerdo guardo. Para cerrar este párrafo, toca desear mucha suerte a todos los compañeros del Atletismo Zamora que mañana se cuelguen el dorsal en este cross de Aranda de Duero.

Escribiendo todo lo anterior relacionado con mis participaciones en el Cross de la Constitución de Aranda de Duero, me aparece de nuevo una pregunta a la que la respuesta siempre suele ser negativa: ¿Volver a competir y al deporte federado? La verdad, analizando la situación en la que ahora me encuentro, quizá sea un buen momento para, una vez que pueda volver a correr (espero que sea pronto), replantear la forma de entrenar e intentar volver a competir. Si me paro a pensar, he dicho tantas veces que vuelvo a competir y luego nunca lo he hecho, que ya me cuesta creérmelo. Lo hablaba hace unos días con mi tío, modificar unos cuantos aspectos de la manera que he tenido hasta ahora de hacer los entrenamientos, introduciendo sesiones con series o cuestas. Lo primero de todo sería empezar con el periodo de acondicionamiento, éso es algo que tengo que hacer vaya a hacer o no series luego. Este sería un proceso que me llevaría doce semanas, tres meses, aumentando kilómetros e intensidad según vayan pasando las semanas. Una vez creada la base, que después de tanto tiempo parado me hará mucha falta, sería el momento justo de decidir los días de series y los días de carrera continua, y las repeticiones o kilómetros de cada sesión. Vamos, un poco como he estado organizando todo cuando he hecho series, hace de esto ya bastante tiempo. El aspecto principal que me ha estado echando para atrás en estos últimos meses ha sido el tema de las lesiones. La última vez que me puse con los entrenamientos de calidad, en septiembre de 2016, acabé con una lesión en pie. Puede que simplemente fuese una casualidad, pues me lo hice rodando, pero ya llevaba algo más de una semana haciendo series, más o menos cuatro días (por supuesto, no seguidos, alternándolos con rodajes), y, quizá, ese día la zona estuviera sobrecargada de los días previos, y el día que acabé cojo solo fuera, como suele decirse, “la gota que colmó el vaso”. El otro aspecto principal que suele estar presente a la hora de hacer series es el tema de que, al final, siempre acabado dejándolas de lado, para centrarme en la carrera continua, que, al fin y al cabo, es lo que más me gusta. Durante una temporada entera, estuve intentando seguir un plan de entrenamiento con sus sesiones de calidad, pero siempre las dejaba de lado y acababa sumando kilómetros por sensaciones. Al verme incapaz de hacer un par de meses o tres con trabajo de calidad (lo más que hice seguido fueron cuatro semanas), acabé por ir espaciando las sesiones, hasta dejarlas prácticamente por completo. Habrá que ir analizando, pero, desde luego, ahora es buen momento, pues partiré de cero y tocará organizar todo de nuevo.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Material deportivo y demás historias

El boom que están teniendo ciertos deportes a nivel aficionado o popular, como se quiera decir, no solo afecta a que cada vez haya más y más aficionados participando en ciertos eventos, o que cada vez más deportistas se animen a preparar ciertas salvajadas para las que, en la mayoría de los casos, no se ha llevado una preparación acorde al objetivo marcado. Nos encontramos con que, bajo mi punto de vista, no estamos sabiendo controlar el tema del material deportivo, ni desde el punto de vista de los practicantes del deporte, ni desde el punto de vista de ciertos medios de comunicación especializados, donde, desde hace ya bastante tiempo, la impresión que me están transmitiendo es la de haber dejado de lado el punto informativo en este aspecto, para centrarse más en el “mercachifleo”. De ésto tocará escribir en la entrada de hoy.

En casa, debido a la afición de mi padre al ciclismo y de la mía al atletismo, solemos tener distintas publicaciones escritas relacionados con ambos deportes. Durante muchos números, la verdad es que resultaba interesante leer ya no lo relacionado con las pruebas, bien para aficionados al deporte correspondiente, o bien para profesionales, sino en temas de nutrición, entrenamiento, material… En resumidas cuentas, lugares a los que acudir con seguridad de que nos podríamos informar. Sin embargo, desde hace ya muchos números, el tema informativo en ciertos aspectos, no es es el adecuado. En concreto, si hablamos acerca del material, hay ciertas “lagunas”. Algo semejante sucede cuando hay que ponerse, por ejemplo, a estirar, o aparece un método de entrenamiento constatando ciertas fórmulas, y aparece otro diciendo todo lo contrario. En vez de unir términos, en ocasiones se contradicen unos con otros, resumiendo todo.

Podríamos comentar, por ejemplo, las pruebas de bicicletas. Lo primero que destaca, es el precio. ¿Por qué probar bicicletas de 8000, 9000, 10000 euros? ¿Por qué comentar las bondades (más abajo comentaré sobre este tema, que también trae tela) de unas bicicletas de un uso ya no competitivo, sino casi profesional? No sé si es que soy muy cerrado para algunas cosas, pero no comprendo el motivo por el cual en una revista especializada hay que centrarse en probar este tipo de máquinas sobre dos ruedas. Puede que haya un buen número de ciclistas que, efectivamente, compiten, pero hay otro gran número que son cicloturistas. Y aunque haya un gran número de personas que se dedican a colgarse un dorsal en el maillot y correr pruebas Master (recordemos que, otra de mis manías, solo considero competición a las carreras, las marchas cicloturistas deberían ser eso, marchas), estoy convencido de que no se dedican de una forma profesional a esto, sino que son deportistas que “matan” el gusanillo de las carreras en este tipo de eventos, pero que no se ganan un sueldo con esto, un parecido muy importante con los cicloturistas y una diferencia abismal de ambos con los ciclistas profesionales, que si lo hacen. Quiero decir con esto, a quien se dedica a esto con un sueldo, es su trabajo y es normal que lleven el material que llevan, pero, para el resto de mortales, creo que no es la mejor opción. Y ahí radica el error de probar estas bicicletas. Para mi, creo que sería mucho mejor abrir una revista y poder ver que los probadoras han tenido la opción de catar una bicicleta que, económicamente, es adecuada para el bolsillo de cualquier cicloturista, y que, para la gente que compite en Master, prueben material un poco más específico para el uso que se la va a dar, pero también teniendo en cuenta al aspecto económico, y que no hace falta llevar el tope de gama en ninguno de los dos casos, pues perfectamente con algo de gama media podemos sacar medias en competición de 35 km/h, porque, no nos olvidemos, necesitamos el material adecuado, por supuesto, pero también hay que entrenar adecuadamente al objetivo marcado.

Otra de las cosas llamativas dentro de las pruebas de bicicletas es el tema de los aspectos positivos y los negativos. Cuando leo una de estas pruebas, resulta que hay comentarios del tipo “es un bólido”, o “te ahorras tantos watios”. Y si seguimos leyendo, vemos que la bicicleta en cuestión no tiene nada negativo, todo es bueno, pero resulta que lees otra bicicleta de más o menos el mismo precio, y todo es igual. Ahora bien, nos encontramos con incongruencias del tipo de que, por ejemplo, unas ruedas en una bicicleta de 8000 euros son lo más de lo más, el máximo, unas ruedas rapidísimas, que te permiten rodar a no sé cuánta velocidad sin esfuerzo. Pero si ponemos las mismas ruedas en una bicicleta de 4000 euros, pasan a ser unas ruedas normales, unas más, de las del montón. Y no hablemos de si esas mismas ruedas acaban en 1000 0 1500 euros. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero cuando yo me pongo a leer una prueba de una bicicleta, quiero tener información sobre todo, sea bueno o sea malo, y, además, lo quiero a un precio asequible, no por 10000 euros, y ahora mismo, encontrar esto es muy complicado. Aun tengo una revista de BTT guardada en casa, en la cual, se prueban tres bicicletas diferentes, una de 6400 euros y cuyo objetivo principal era la competición; otra por 7499 y una tercera por 799 euros, una BTT enfocada a un uso que podríamos catalogar de “normal” que, por cierto, he tenido la suerte de ver en “persona” en varias ocasiones, pues un compañero se la compró unos meses después de que saliera esta revista. Me gustaría que hubiera más pruebas como esta última máquina, y menos pruebas de bicicletas de 8000 euros o, al menos, que se hicieran como en esta revista, probar tres bicicletas y que, al menos, una de ellas fuera para apta para todo el público.

Si escribimos de atletismo, sucede algo similar a lo comentado hasta ahora con el mundillo del ciclismo. Podríamos escribir, por ejemplo, del tema de los estiramientos. Abrimos una revista, y nos encontramos con varios ejercicios para estirar, con una serie de recomendaciones. En un número nos dicen que éstos son unos estiramientos infalibles para evitar las lesiones, pero es que, dos números después, te encuentras con unos estiramientos completamente distintos, pero con lo mismo: “ejercicios infalibles para evitar las lesiones”, o “haz esto y olvídate por completo de los dolores”. Y tres o cuatro números después, lo mismo, pero con otros completamente distintos a los de los dos anteriores. Entonces, ¿a cuál de todos hacemos caso? Por otro lado, y siguiendo con los estiramientos, unas veces se dice que hay que entrenar antes, otras, que ni locos, que hay que hacerlo solo después, e incluso se ha estado diciendo que no hay que estirar ni antes, ni durante, ni después. Volvemos a la misma pregunta. ¿Qué hacemos? ¿Estiramos, no estiramos o lo hacemos “a medias”, por si las moscas? Otra de las cosas que no me acaban de gustar es las recomendaciones que, en algunas ocasiones, se dan en temas de entrenamientos. En algunas ocasiones algún artículo donde, por ejemplo, se habla de que se es posible pasar de estar participando en pruebas de cinco kilómetros a pruebas de media maratón, ¡sin apenas entrenar! Creo que artículos como el del ejemplo no benefician para nada en un momento en el cual estamos viendo cómo muchos “raners” se animan a participar en pruebas de larga distancia (medias maratones o maratones) sin el adecuado entrenamiento. Está muy bien que se escriba de estos temas, de hecho, me resulta muy interesante que se escriba acerca de entrenamientos, pero creo que hay que seleccionar los artículos. De las publicaciones que he leído, por suerte, este tipo de artículos no es demasiado común, y normalmente se suelen aportar cosillas bastante más lógicas que en lo comentado en el ejemplo, pero también hay artículos de este tipo.

Pues, en definitiva, y para cerrar al artículo, me gustaría ver que ésto cambia un poco, y que volvemos a saber cuáles son las cosas negativas que tiene el material deportivo, que vamos a poder conocer no solo el material de competición centrado en el deporte de élite, sino también en el que practicamos el resto de mortales, y que podamos encontrarnos con una información más centrada, por ejemplo, en esos estiramientos, y no ver cada poco un nuevo artículo en el que nos encontremos con cosas completamente diferentes que en el anterior que leímos sobre el mismo tema.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Lesionado de nuevo

Hubo una época, hace como cuatro o cinco temporadas, en la que me solía caer con cierta frecuencia entrenando o compitiendo, algo que me llevó a tener cierta fama de “patoso” y a que, cuando iba a tomar la salida en una prueba o a ir por un sitio relativamente técnico entrenando, Teo, Angel, mis padres, algún compañero o todos a la vez me aconsejaran que fuera con cuidado y mil ojos. Recuerdo incluso de que, en broma, siempre decíamos que contaba las competiciones que llevaba en esa temporada por las caídas que había tenido. Tras aquella época en la que “besaba” el suelo con cierta frecuencia, apenas he tenido más golpes, alguno suelto por la zona de Valorio. Sin embargo, hace poco más de un mes tuve una caída que se saldó con unas heridas en la zona de las rodillas, y el martes tuve la última, donde, si bien es cierto que el resultado en heridas ha sido mínimo en comparación con otras caídas, esta vez me va a tocar estar parado durante bastante tiempo. Una baldosa, un bordillo y el hecho de caer de lado han tenido la culpa.

Una caída y un mal apoyo en un bordillo fueron los únicos elementos necesarios para provocarme una fractura de costilla ayer mientras rodaba. Tras haber completado más o menos los primeros tres kilómetros de la sesión, y según iba correteando por un tramo de acera, pisé una baldosa en mal estado, lo que provocó que me fuera al suelo y, al caer, apoyara la parte derecha del costado justo en el límite del bordillo. Me levanté y sin daño aparente, seguí rodando. El hecho es que durante unos cuantos minutos no noté ningún dolor extraño, pero según pasaron los kilómetros, una molestia empezó a aparecer en el costado. Enseguida, lo que en un principio era eso, una molestia, empezó a progresar hacia el dolor, para llegar a la parte final del entrenamiento con un dolor que ya podría catalogar de fuertecillo. Al parar, disminuye un poquito, pero sigo notándolo de una manera intensa y con una sensación extraña al respirar, algo que no me había sucedido hasta entonces. Llegué a casa, y tras estar un rato valorando, marchamos al médico para que me mirara la zona del dolor y me confirmara si había o no algo afectado. Tras las pruebas correspondientes, la doctora tiene malas noticias: fractura de costilla. Me da varias pautas a seguir, entre ellas, no salir a corretear hasta que esté soldado del todo, por lo que me tocará estar en el dique seco durante un mes o mes y medio.

Casualidades que surgen de vez en cuando, por estas fechas hace un año estaba empezando a entrenar después de haber estado dos meses lesionado y ahora, estoy de nuevo parado, sin poder ya no correr, sino que no puedo realizar ningún tipo de actividad deportiva. Por ahora, tocará esperar a ver la evolución que la costilla fracturada va teniendo, pero ésto irá para largo. Como decía en el párrafo anterior, durante el próximo mes o mes y medio me voy a tener que conformar con saber los resultados de mis compañeros en los crosses que se vayan celebrando, y a ver las fotos que manden compitiendo. La espera se va a hacer bastante larga, pero, ante una rotura ósea y tan cerca del pulmón, creo que la mejor opción es parar y cumplir con los plazos que vaya marcando la doctora, hasta que el hueso quede lo suficientemente soldado como para poder retomar la actividad física sin ningún tipo de problema.

Debo reconocer que siempre me cuesta parar ante una situación de este tipo. Cuando hacía el parón entre temporada y temporada, aun haciendo actividad física (bicicleta y natación), se me hacia largo, pero, cuando se trata de tener que hacer un parón obligado porque algo en el cuerpo no funciona bien, me fastidia muchísimo (como es habitual entre los aficionados al deporte, claro está), primero, porque hay una zona del cuerpo que no funciona como debería hacerlo, y porque está produciendo molestias, y, por otro, porque, a diferencia de cuando hacía el parón, no sé cuándo voy a poder volver a calzarme las zapatillas y sumar kilómetros. En esta ocasión, se añade, además, que no voy a poder hacer ningún tipo de actividad, por lo que a la vuelta estaré muy, muy flojo. También debo reconocer que me fastidia porque llevaba un tiempo entrenando a unos ritmos bastante majetes, llegando incluso la semana pasada a hacer un rodaje a 4'05, y con varios a ritmos de 4'17-4'20 min/km, algo que me estaba motivando bastante, pues había estado durante gran parte del verano teniendo que apretar bastante para poder llegar a esos 4'30 min/km, que ha estado siendo el “ritmo objetivo” de estas sesiones de carrera continua. Pero bueno, es lo que tiene estar lesionado, no puedes hacer tu actividad deportiva favorita, y encima, como me sucede en este caso, tampoco puedo hacer ninguna otra para, al menos, intentar mantener un poco de forma y no tener que partir desde cero cuando pueda volver a corretear. Ésto último me llevará a reiniciar de una forma muy parecida a como lo hice hace un año, con ese periodo que los ciclistas llaman “la base”, es decir, doce semanas de carrera continua creando los cimientos para los siguientes entrenamientos. Pero para esto, primero hay que recuperarse.

Con esto, me toca replantear algunas cosillas que tenía en mente. En un principio, tenía previsto participar en el Cross “Ciudad de Ávila”-Memorial José Soriano, el próximo 14 de noviembre, pero, en estas circunstancias, me da que no va a ser posible estar en tierras abulenses. Mi primera participación en esta prueba de campo a través fue en 2014, y a pesar de la nieve que tuvimos aquel año, me “enamoré” de esta prueba. He seguido participando desde entonces, disfrutando mucho en cada una de ellas. Además, esta competición me ha permitido el lujo de poder compartir kilómetros y grupo con dos grandes corredoras como son Jacqueline Martin y Gema Martin. Durante un tiempo, también estuve pensando en inscribirme a la San Silvestre de Salamanca, una de esas pruebas que siempre digo que voy a correr, pero donde, al final, nunca estoy. Menos mal que no me apunté, viendo cómo estoy.

En definitiva, habrá que recuperarse y aguantar lo mejor posible todos estos días sin poder salir a corretear. Habrá que intentar mirarlo por el lado positivo, aunque cueste, y pensar que, al menos, durante este tiempo, el cuerpo podrá regenerar de todos los kilómetros hechos hasta ahora, aunque una parte de mi cabeza siga dándole vueltas a todo, y deseando que esto cure lo antes (y mejor) posible para ponerme a sumar kilómetros lo antes posible, y poder volver a disfrutar de la orilla del Duero a base de zancadas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Competiciones federadas, competiciones populares y rodajes

Un mes después de mi última entrada en el blog, una entrevista con el atleta vallisoletano César Portela, vuelvo a ponerme manos a la obra con un artículo en el blog. Ya tenía ganas, la verdad, pero, entre unas cosas y otras, he ido dejando “para luego” lo de escribir. Siempre digo que me encanta escribir, me resulta algo bastante agradable, pero, como se puede ver, no lo hago con la frecuencia que me gustaría. Así, hoy voy a aprovechar el hueco, aunque pequeño, para juntar unas cuantas letras. ¿Temas? Pues tengo diferentes “historietas” en la cabeza, por lo que voy a tocar un poco de todos ellos. A ver qué sale hoy.

La nueva temporada ha comenzado y los crosses están a la vuelta de la esquina. A nivel personal, durante el mes de verano estuve pensando si sacarme la licencia y participar en alguna prueba de campo a través, habiendo hecho previamente trabajo de calidad, o no renovarla y seguir como he estado desde que volví a entrenar tras lesionarme, a base de carrera continua y forzando cuando me apeteciera. Finalmente, opté por la opción de no sacar la licencia. El motivo viene a ser el de siempre. Llevo sin participar en una competición desde principios del mes de mayo, es decir, desde hace seis meses, y el motivo de sacarme la licencia no era otro que el de intentar motivarme para hacer algo de calidad en los entrenamientos e ir a por alguna de las pruebas de cross en las que he corrido. Sin embargo, no me veo demasiado motivado para colgarme un dorsal y darme caña, así que la mejor idea me pareció no renovar, aunque sí seguir con el Atletismo Zamora, que no deja de ser mi equipo “de toda la vida”, como suele decirse.

La verdad, no tengo pensado participar en casi ninguna competición, exceptuando las “cuatro” que más o menos se han hecho fijas, como puedan ser el cross de Ávila, la media de Zamora o la carrera de El Salvador, en La Bañeza, Salvando estas y alguna otra que ahora mismo se me pueda escapar, no tengo previsto tomar la salida en ninguna otra prueba, uno de los motivos que me ha llevado a no renovar la licencia. Si nos ponemos a observar, he ido espaciando con el paso del tiempo el número de competiciones en las que he participado, y siempre diciendo que estaba de “jubileta” (varios de los que me conocéis me habréis oído esta palabreja en alguna ocasión) en cuanto a dorsales se refiere, pero al final, siempre acababa buscando alguna prueba en la que sufrir durante unos kilómetros. Sin embargo, creo que llevo un tiempo en el que realmente puedo decir que, en el aspecto competitivo, sí que estoy “de jubileta”. He acabado espaciando tanto las pruebas, en las que suceden situaciones como ésta, en la que llevo seis meses sin competir y sin nada a la vista. ¿Cuál puede ser el motivo de todo esto? Ese punto competitivo que me ha acompañado desde que comencé a correr se ha visto muy modificado y, en cierta medida, ha vuelto a sus orígenes, no en los orígenes de mi “andanza” como atleta, sino como aficionado al ciclismo, cuando mis “competiciones” se limitaban a los típicos piques con mis compañeros de grupo, algo que, varios años después, sigo haciendo en las también escasas veces que me junto con ellos y damos unos cuantos pedales juntos. Ahora, cuando salgo a corretear y veo a alguien delante de mi, tiendo a irme a por él, pero solamente se limita a ello, nada de ir a por una clasificación. ¿Soy picón? Sí, y mucho. ¿Sigo con el gusanillo de la competición? Pues creo que está claro que no.

Hace unos días comentaba con unos conocidos precisamente sobre esto. Uno de ellos me comentaba que, para volver a correr en pruebas federadas siempre hay tiempo, pero que, para correr como Promesa, o como Sub-23, que creo que se llama desde esta temporada, no siempre hay tiempo. En mi caso, pertenezco a esta categoría dentro de los eventos donde se me exige una licencia para poder tomar la salida. Es una categoría que, bajo mi punto de vista, es un poco extraña. Evidentemente, con 20-22 años, un corredor no entra en la categoría de Veteranos, pero tampoco estamos dentro de los Junior. Ésta categoría está un poco de tierra de nadie, y como una vez escuché a un atleta de élite, el que realmente puede quizá no llegar a la élite, pero sí destacar en este deporte, en la categoría de Promesa es capaz de estar peleando con los Senior. ¿Sobra este “paso? La verdad, es un tanto ambiguo. Por un lado, podemos decir que favorece el paso desde Junior a Senior, quizá un paso demasiado fuerte, pero, como decía, y siempre bajo mi punto de vista, creo que, a la hora de buscar un rendimiento, aunque no vayamos a llegar a ser profesionales del atletismo, como Junior, el que destaca, ya es capaz de medirse con los atletas Senior. Pero bueno, dejando de lado ésto pequeño paréntesis, que no deja de ser un pequeño apartado de algo que podría dar para mucho, recupero la conversación de la que hablaba al principio. Mis compañeros me comentaban, o, mejor dicho, uno de ellos, que era una categoría interesante, y que no era buena idea desaprovechar la oportunidad de estar ahí. La verdad es que, visto desde el punto de pista competitivo, no mentiríamos si decimos que es una categoría en la que se corre “de verdad”, a unos ritmos realmente altos, y donde hay bastante competencia dentro de los eventos federados. Todo ésto implica dejar de “salir a correr”, aunque sea a diario, para “entrenar”, dos conceptos completamente distintos. Ahora, estoy saliendo “a correr” seis días semanales, intentando despejarme y aclarar algunas historias, la mayoría no relacionadas con el deporte. Pero si hablamos de salir “a entrenar”, supondría dar un cambio importante en mi manera de hacer esos seis días semanales, haciendo series, cuestas y demás entrenamientos de calidad, alternados con sesiones de carrera continua. Y éso es algo que, ahora mismo, tampoco tengo pensado recuperar. Aunque fuera una casualidad, la última vez que hice series estuve dos meses lesionado, y aunque, como decía, no tuviera nada que ver una cosa con la otra, desde entonces, mi “afición” a estos entrenamientos cesó por completo.

Resumiendo. No me he renovado mi licencia, aunque seguiré con la camiseta del Club Atletismo Zamora en las poquitas carreras populares en las que tengo previsto participar. Pese a que apenas competiré, y aunque mucha gente no comprenda del todo esto, seguiré entrenando esos días semanales a base de carrera continua, rodando por sensaciones, a los ritmos que me pida el cuerpo. Cada uno disfrutamos de una manera diferente de ésto, y yo lo hago así.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Entrevista a César Portela

Hablar de César Portela es hacerlo acerca de una persona que ha visto mucho, pero que mucho atletismo. Comenzó su andadura atlética hace unos cuantos años, cuando ser atleta no era algo muy habitual, y cuando la mentalidad de os practicantes de este deporte para nada tiene que ver con la que actualmente nos encontramos en las pruebas. Y es que César pertenece a esa generación capaz de juntar unos entrenamientos exigentes y mentalidad competitiva con el conocimiento de sus límites y siempre pensando en que no se dedicaban de manera profesional a esto, sino que eran atletas populares.

Ha estado vinculado desde sus inicios al club Trotapinares de Valladolid. Con su camiseta ha recorrido un montón de lugares de nuestra geografía en diferentes competiciones y diversas distancias. Conocí a César a través de la famosa red social Facebook. La verdad es que desde un principio me llamaron mucho la atención todos sus comentarios dentro de esta red social. Recuerdo en especial las menciones a la Media Maratón de Zamora, prueba en la que nuestro protagonista ha sido habitual durante unos cuantos años, y a dos personas que han sido bastante importantes en mi vida deportiva: Teo de las Heras y Bernardo Cabañas, con los que César ha tenido buenas batallas con el dorsal en la camiseta.

Una de las cosas que mejor describen a nuestro protagonista es la importancia que le da a los valores aprendidos a través del deporte, y los amigos hechos gracias al atletismo. Es algo en lo que este atleta habla muchísimo. Como muestra de ello, de entre las fotografías que aparecen en la entrevista (cedidas por el propio César), me pidió que publicara una en la que sale cortando un roscón de reyes, argumentando que "no solo van a ser trofeos, para mi han estado por encima los valores del deporte". Además, no le importa aconsejar a todos aquellos que le preguntan. Desde luego, una persona de la que merece la pena aprender. Y para mi, todo un lujo que accediera a entrevistarle.
1.- ¿Cómo llega César Portela al mundillo del atletismo?

Jugaba al futbol con los amigos como todos, pero lo fui dejando por correr y un día me encontré con uno y me preguntó si me inscribía en su club, no sabía cómo funcionaban estos, pensaba que te obligaban a asistir a los entrenamiento e ir a las carreras pero me informó que no era así, así que me inscribí era el año 1982 al poco tiempo de fundarse.

2.- Has estado muy vinculado al club de atletismo Trotapinares de Valladolid desde hace varios años. ¿Cómo recuerdas los primeros pasos de este club vallisoletano? ¿Qué importancia ha tenido en tu vida deportiva?

Se fundó en 1981, en la relación de clubes con licencia territorial por Castilla-León estamos con fecha del año 1983, uno de los más antiguos de la Comunidad, organizábamos los maratones de Valladolid (antes San Mateo) 1980-1987. Organiazamos La Trotada Popular desde 1981 y San Antón desde 1993, hemos instaurado unos premios, Trotón del año (socio que más kms ha recorrido), Trotapinar del año ( mejor puesto en competiciones), premio a los valores humanos y su trayectoria deportiva. Hacemos una jornada de convivencia en un paraje natural de la Comunidad.

Durante varios años los podios femeninos los podios femeninos quedaban desiertos en nuestras carreras, les seguíamos manteniendo pese a las críticas, pero el fin nuestro era fomentar el atletismo y no podíamos cerrar puertas, el paso del tiempo nos ha dado la razón.

Estuve en la Junta Directiva durante varios años y en el encontré grandes amigos.

3.- Has sido un atleta que has competido mucho a lo largo de los años. En tu caso, ¿qué ha primado, el buscar una marca o puesto determinado o el mero hecho de disfrutar?

En el disfrute encontraba la motivación para esforzarme y luchar en cada carrera, aunque hoy día eso no es entendible pero era nuestra filosofía.

4.- De todas las distancias en las que has corrido, ¿en cuál te has notado más cómodo?

Corrí varias maratones pero cuando entras en marcas, bajar de 2,40 me suponía un gran desgaste físico, el último fue en 1987 y sin ver durante esos años unas auténticas zapatillas de maratón, corrí muchísimas medias donde mejor me encontraba. También tuve que dejar de hacerlas por una lesión de tobillo.

5.- A lo largo de estos años, ¿cómo han sido tus entrenamientos? ¿Quién ha sido tu entrenador?

Durante años hice muchas series, grupos, largas, cortas y estas me provocaron una osteopatía de pubis, tuve que cambiarlas por cambios de ritmos largos, como si fueran una carrera de medio fondo, quizás esto ha tenido mucho que ver mantener el ritmo con 65 años a 3,45. Entrenaba solo entre semana, los domingos nos reuníamos en el Pinar. Nuestro entrenador-corredor era Joaquín del Rio.

6.- Hablando de clubes, ¿siempre has estado en el Trotapinares?

Siempre, me retire este año 2017 en La Trotada Popular. Pero sigo perteneciendo.
7.- Estar durante tantos años corriendo supone tener una motivación y unos retos. ¿Qué te ha movido a calzarte las zapatillas y salir a entrenar durante todos estos años?

Siempre había una motivación para no caer en la apatía, los retos entender a tu cuerpo hasta dónde puede llegar con buen nivel. Mi motivación era darlo todo en cada carrera, los trofeos ya no tenían sentido para mí, los entregaba al club y eso me ha llevado a estar treinta años seguidos en el podio.

8.- Me imagino que has competido por gran parte de nuestra geografía. ¿Qué garudas de todo lo hecho en el atletismo?

El buen ambiente popular, en particular cada carrera es una historia, como anécdota, en el año 2014 en la Trotada Popular, antes se corría todas las categorías de mujeres y mayores de 60, entre primero cortando la cinta por delante de las féminas con un buen nivel doblándolas en años no se enteraron creo que ni la presa, la entrevista fue para ellas.

9.- Una vez me comentaste que habías corrido con algunos atletas zamoranos, como pueden ser Teo de las Heras o Bernardo Cabañas, y también te has acercado a competir a Zamora junto a tus compañeros del Trotapinares a pruebas como la media maratón. ¿Qué recuerdo guardas de tus "batallas" con los corredores zamoranos?

Teníamos muy buena relación. La teníamos marcada junto con las de Medina del Campo, Campaspero (Valladolid) y Baltanás (Palencia), que nacieron casi el mismo año y no había más, nos veíamos todos en las mismas carreras, era la primera del calendario, poníamos un autocar, estábamos los tres al mismo nivel, había un gran nivel, bajaban varios de 1,10. Corrí la primera en 1990 (veterano A), donde corría ese año en la categoría de 17 a 19 años un gran conocido y amigo José Manso. Subí al podio en todas las que participé y fueron varias en dura competición con mis dos amigos de Zamora, cambiaban de circuito, un año nos hicieron subir unas cuestas por La Hinesta, no se veía el final, estaban de romería.

Muchos años coincidíamos, cuando estábamos calentando, con ese personaje entrañable que anuncia la Semana Santa: el Barandales.

10.- ¿Qué pruebas, aparte de la media maratón, has corrido en Zamora?

Ninguna, aunque me hubiera gustado la Subida a la Laguna de los Peces.

11.- Comentas varias historias y anécdotas en tu perfil de Facebook. Has escrito con cierta frecuencia sobre los problemas que te ha dado un tobillo. ¿Nos puedes contar desde cuándo tienes problemas con él?

Hace muchos años (2007), entrenado por el Pinar, había un hoyo no lo vi por la hierba sufrí un grave esguince, estuve en el Centro de Medicina Deportiva con unas máquinas para fortalecerlo, pero ya no podía girarlo bien, tuve varias recaídas hasta que este año me retire.

12.- ¿Crees que todos los esfuerzos que has hecho se han visto recompensados en resultados en carreras?

Por supuesto, pero no solo en resultados si no como persona y en valores.

13.- Tras tantos años entrenando y compitiendo, ¿cómo has visto la evolución de este deporte?

Ha sido espectacular, ir en pantalón corto era una odisea, no había cultura deportiva, no teníamos ni zapatillas, nos las traía un compañero de Andorra a mitad precio y últimos modelos, la ficha de las mujeres era rosa, los veteranos federados estábamos dentro de la Federación Española, pero en una Asociación Nacional de Atletas Veteranos y durante los años 1991-1993 teníamos que pertenecer a una Asociación provincial para poder correr un campeonato oficial, pagando dos cuotas, la de tu club y la de la Asociación.

14.- Actualmente, los corredores llevan complejos GPS que nos dan una cantidad impresionante de datos. Tu, ¿has sido usuario de estas tecnologías y prefieres usar el "reloj de toda la vida"?

Tengo uno, pero no lo he usado, pero me parece bien la tecnología, nosotros llevábamos una chuleta en la correa del reloj con los tiempos de paso cada cinco kilómetros. Los largos entrenamientos nos hacían coger el ritmo y hacíamos caso a nuestro corazón.

15.- Creo que, en los atletas de tu generación, primaba la mentalidad competitiva, salir en busca de unas marcas o de una victoria; sin embargo, ahora prima el disfrute y esa mentalidad, en cierta medida, ha desaparecido o, mejor dicho, el número de atletas con dicha mentalidad es inferior. ¿A qué crees que se debe este cambio de mentalidad?

Eso lo comentamos muchas veces entre nosotros comparando marcas, no tienen que ver nada con las de ahora, pero esto ha cambiado como ha cambiado la sociedad, ni mejor ni peor, diferente.
16.- Tu, que has sido maratoniano, ¿crees que se ha perdido el respeto al maratón?

Antes de correr un maratón, la gente se preparaba, por lo general había hecho muchos kms, hoy día con pocos se disponen a correr un maratón, por los amigo o quieren bajar marcas en poco tiempo y luego pasa esos tristes desenlaces.

17.- ¿Qué opinas del auge del atletismo popular?

Me parece espectacular, por esto luchamos hace muchos años.

18.- He coincidido compitiendo con atletas vallisoletanos que, la verdad, tienen un nivel impresionante. ¿Cómo ves el atletismo en Valladolid?

Antes sí había mucho nivel, por ejemplo en el maratón de 1985, los trece primeros menos dos eran vallisoletanos el último de estos con 2,39, ahora pasa como en todos sitios muy poquitos destacan.

19.- Como atleta experimentado, ¿qué consejo das para los atletas jóvenes?

Paciencia sin prisas, no queramos ser campeones en cuatro días, si no tendremos lesiones constantemente.
20.- En muchas ocasiones, cuando un deportiva "apunta maneras", deja de estudiar y se centra solo en el deporte. ¿Qué importancia tienen los estudios en un deportista, por muy bueno que sea?

La formación es fundamental, si se puede compaginar mejor, hoy día del deporte viven pocos.

21.- Para acabar la entrevista, puedes decir lo que quieras a los lectores del blog.

Que este deporte es muy bonito, practicarlo ayuda a sentirse mental y físicamente mejor y valorar el esfuerzo de los demás.


martes, 26 de septiembre de 2017

Entrenamientos y recuerdos


Hoy toca ponerme a escribir de nuevo en el blog con la intención de escribir sobre entrenamientos. En concreto, me gustaría hacer una pequeña reflexión acerca de todo lo que he ido haciendo desde octubre de 2013, mes en el que comencé a entrenar de una manera autodidacta. Han sido casi cuatro años intentando aprender cada día un poquito más acerca de todo lo relacionado con el entrenamiento aplicado a este deporte, y también para conocerme algo más y ver cómo responde mi cuerpo a diferentes maneras de entrenar. También ha sido una época en la que, poco a poco, he ido cambiando mi mentalidad y, aunque sigo entrenando a diario, me he ido alejando poco a poco de las competiciones, llegando hasta un momento como en el que ahora me encuentro, cuando la última vez que me colgué un dorsal fue a principios del mes de mayo, en la carrera de El Salvador, en La Bañeza.

En octubre de 2013 opté por dejar de entrenar con una persona que me marcara los entrenamientos. Me veía saturado y necesitaba cambiar de aires urgentemente. Era algo necesario si quería evitar que la situación fuera a más. Últimamente me estaba empezando a costar completar los entrenamientos no a nivel físico, porque la verdad es que en ese momento no andaba mal, sino a nivel mental, y las ganas por competir también habían ido reduciéndose, hasta encontrarme con una de las últimas pruebas en las que participé por entonces, donde, por primera vez, no tenía muchas ganas de sufrir. Como decía, necesitaba un cambio urgente. El momento de decidirme a hacerlo fue tras correr en la primera edición de una prueba que luego duró pocas más, la Subida a Balborraz. Ahí fue el momento en el que me di cuenta de que la hora de hacer esos cambios que llevaban ya unos días rondando había llegado. Dejé de entrenar con el pulsómetro, algo a lo que le había dado bastante importancia hasta entonces, y aun aguanté una semana más con entrenador, aunque debo reconocer que donde menos tuve la cabeza fue en lo que nos mandaba cada día. Yo la le estaba dando vueltas a qué hacer a partir de entonces, cómo organizaría todo. La verdad es que la decisión de empezar a entrenar en solitario y de dejar a un lado las pruebas federadas por un tiempo (aunque ese año aun corrí en Atapuerca) no fueron bien recibidas, y durante bastante tiempo varios conocidos me comentaban que me lo pensara bien y volviera. Aun hoy, cuando han pasado cuatro años de eso, hay gente que me recuerda aquella situación y me habla sobre la posibilidad de volver. En aquel momento, como ejemplo de lo saturado que llegué a estar, me molestaba bastante que se me hicieran ese tipo de comentarios, no me hacía ninguna gracia que me hablaran de tener que volver a entrenar de una manera seria. Lo mismo me sucedía cuando me decían que había que competir “porque hay que competir”, sin ningún motivo más. Esa filosofía relacionada con las pruebas y los entrenamientos, que a mi se me transmitió desde que comencé a hacer atletismo y que, durante bastante tiempo, había estado utilizando, pues yo también pensaba que había que entrenar para competir, estaba destinada a desaparecer.

Pero, siendo sinceros, a lo largo de esos cuatro años también aprendí varias cosas. El hecho de poder entrenar con Teo me permitió conocer una mentalidad que luego me ha acompañado durante todo este tiempo. Se nos enseñó a tener una mentalidad competitiva, pero también a ser atletas, no “raners”. Me explico, porque no quiero que nadie se enfade ni que este comentario suene prepotente, porque, la verdad, no es mi intención que sea así. En esta época, en pleno auge del deporte popular, conviene diferenciar entre ser atleta y ser “raner”, o entre hacer atletismo y hacer “ranin”. Es algo de lo que he escrito en muchísimas ocasiones, siempre mostrándome a favor de los atletas, bien sean populares o federados. Ser atleta conlleva una serie de “requisitos” (no es la mejor palabra, pero es la única que se me ocurre para describir lo que quiero decir), los cuales, muchos de los que se consideran “ranners” cumplen, porque, siendo sinceros, tampoco son tantos los que podríamos meter dentro de este grupo que, al parecer, es tan inmenso. Teo nos enseñó un atletismo donde había que tirar de lógica, ir incrementando todo poco a poco. Cuando hablamos de “rannin”, la lógica escasea bastante, y tras llevar seis meses corriendo, nos planteamos correr una media maratón o, lo que es peor, una maratón. La verdad, reconozco que hace cuatro años no entendía demasiado la forma que tenía Teo de entrenarnos, pero, con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta de que las cosas estaban más organizadas de lo que nos parecía parecer. Otra cosa que aprendí durante este tiempo pude conocer varias de las zonas por las que ahora transito con bastante asiduidad en las sesiones de carrera continua. Teo tenía la costumbre de llevarnos a entrenar por diferentes zonas de Zamora, según lo que tocara cada día y, aunque ya no tenía nada que ver con lo que hacía unos años atrás, cuando él aun corría, era suficiente para que conociéramos la ciudad a base de zancadas. San Frontis, Valorio, Olivares, Cabañales o el Alto de San Isidro fueron zonas habituales para hacer el entrenamiento correspondiente, zonas por las que no solía transitar hasta ese momento y que ahora, son calles por las que paso casi a diario mientras voy corriendo. Y también recuerdo los distintos grupos de entrenamiento que se fueron formando durante estos primeros cuatro años. La verdad, de los que estábamos por entonces, todos nos hemos separado bastante de las competiciones y de los entrenamientos enfocados a competir, con sus series y demás, y estamos bastante disgregados, pero, aunque sea a través de las redes sociales, mantenemos un poco de contacto. Llegamos a tener un grupo con bastante buen ambiente, aunque debo reconocer que siempre tuve más relación con Steven, el compañero con el que más kilómetros he compartido a lo largo de ese tiempo. Hablando del grupo que ha tenido Teo en estos últimos cuatro años, apenas he coincidido con ellos. Alguna que otra vez he rodado con ellos, pero debo reconocer que a nivel físico no estaba lo suficientemente preparado como para acompañarles durante demasiados kilómetros, pero lo que he notado, a pesar de que pueda parecer mentira, es una mentalidad bastante diferente a la que yo había vivido en los grupos con los que estuve cuando entrenaba con Teo. Esto último puede parecer un comentario más típico de una persona que lleva en esto muchos años y que ya ha visto mucho atletismo, pero la verdad es que yo vi muchísima diferencia. Quizá, cuando he estado con grupos no me he dado cuenta de que la mentalidad que pudimos tener nosotros, puede ser, y debo reconocer que cuando me he juntado con ellos llegaba ya con el chip muy cambiado y la cabeza ya no la he tenido puesto en las carreras, sino en disfrutar de esto desde otra perspectiva, pero el hecho ha sido el haber notado un cambio de mentalidad.

El tiempo sigue pasando. En estos últimos cuatro años también he intentado en varias ocasiones, al menos, seguir un pln de entrenamiento. Lo conseguí durante la primera temporada que estuve entrenando de forma autodidacta, y tras dos-tres meses en los que estuve bastante desconectado de todo lo que tuviera que ver con hacer calidad, decidí hacer cambios de ritmo y preparar El Salvador, para luego recuperar las series y acabar esa temporada ganando en Bañobárez. Posteriormente, con el paso de los meses y las temporadas, he ido espaciando cada vez más las competiciones, y del último entrenamiento de series que hice han pasado ya doce meses. Ahora mismo, con una mentalidad completamente diferente a la que he tenido durante bastante tiempo, me dedico a salir a seguir saliendo a rodar a diario, pero sin más ánimo que el de pasar un rato agradable. A los mismos ritmos a los que antes hacía una hora, ahora no hago ni la mitad del tiempo, y las pulsaciones, no exagero si digo que van quince-veinte por encima de las que antes tocaba, y en las competiciones llego más atrás, y también, como es lógico y normal, bastante más atrás. Aun así, disfruto con cada kilómetro. No me arrepiento de todo lo visto en los primeros cuatro años con Teo, y tampoco de todo lo hecho en los siguientes cuatro. Puede que, como muchos amigos y conocidos me han dicho, no haya aprovechado ese potencial que me decían que tenía, y del que, siendo sincero, creo que nunca ha sido tanto, pero creo que todo lo hecho, con o sin entrenador, me ha servido para aprender. Y al fin y al cabo, éso es lo más importante. Ahora, seguiré con mi club de toda la vida, el Atletismo Zamora. No sudaré tanto su camiseta como en otras ocasiones, menos si son pruebas federadas, pero intentaré seguir saliendo a rodar esos seis días semanales y disfrutar el máximo de esto.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.